ARTE, RESISTENCIA Y REBELDIA EN LA RED. Convocatoria a la edición cibernética del CompArte “Contra el Capital y sus muros, todas las artes”

 

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Participación de la Comisión Sexta del EZLN en el Seminario de reflexión crítica “LOS MUROS DEL CAPITAL, LAS GRIETAS DE LA IZQUIERDA”

PRELUDIO: LOS RELOJES, EL APOCALIPSIS Y LA HORA DE LO PEQUEÑO.

12 de abril del 2017.

Buenas tardes, noches, días, madrugadas.

Queremos agradecer a las compañeras y compañeros del CIDECI-UniTierra el que, con generosidad compañera, hayan brindado nuevamente éste su espacio para que podamos reunirnos.  Y a los equipos de apoyo de la Comisión Sexta que se encargan del transporte (esperamos que no se vuelvan a perder), la seguridad y la logística en este evento.

Queremos agradecer también la participación de quienes en estas jornadas nos acompañarán con sus reflexiones y análisis en este seminario que hemos llamado “Los Muros del Capital, las Grietas de la Izquierda”.  Así que gracias a:

Don Pablo González Casanova.

María de Jesús Patricio Martínez.

Paulina Fernández C.

Alicia Castellanos.

Magdalena Gómez.

Gilberto López y Rivas.

Luis Hernández Navarro.

Carlos Aguirre Rojas.

Arturo Anguiano.

Christian Chávez.

Carlos González.

Sergio Rodríguez Lascano.

Tom Hansen.

También y de manera especial, agradecemos y saludamos a los medios libres, autónomos, independientes, alternativos o como se llamen, a elloas y a su esfuerzo por darle vuelo a la palabra y que lo que aquí se reflexione llegue a otras partes.

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Hemos decidido iniciar nosotras, nosotros, zapatistas, este seminario o encuentro que forma parte de la campaña mundial “Contra los Muros de Arriba, las Grietas abajo (y a la izquierda)”, para permitir así que quienes nos seguirán en la palabra puedan deslindarse, criticar, o simplemente hacerse los occisos, u occisas, según.

Por eso estamos solos en esta mesa, sólo acompañados por Don Pablo González Casanova.  Y él está aquí por varias razones: una es que él ya está más allá del bien y el mal, y, lo ha demostrado a lo largo de 23 años, no le ocupa ni le preocupa que lo reconvengan por andar en malas compañías.  Otra razón es de por sí siempre él dice lo que piensa.  Él les puede decir, y dirá verdad, que nunca le hemos impuesto ni la visión ni el enfoque, por eso es que no pocas veces no sólo no coincide con nuestro pensamiento, sino que es bastante crítico.  Tan es así que la clave con la que nos referimos a él en nuestras comunicaciones internas, para que el enemigo no sepa que hablamos de él, es “Pablo Contreras”.  Lo consideramos un compañero, uno más entre quienes somos lo que somos y como somos.  Nos enorgullece la compañía de su paso, su palabra crítica y, sobre todo, su compromiso sin tibiezas ni dobleces.

Nuestra palabra de hoy la hemos preparado con el Subcomandante Insurgente Moisés de modo que sea hilada, o al menos eso pretende.

Sé bien que tenemos fama de ser poco serios y bastante irresponsables, además de, claro, irreverentes, empecinados y descaradamente desmadrosos; que luego nos da por contar cuentos cuando la ocasión amerita solemnidad y trascendencia y la academia exige “el análisis concreto de la realidad concreta”.  En fin, que somos transgresores de la responsabilidad, las buenas maneras y la urbanidad civilizada.

Pero, a pesar de eso, les voy a pedir que se pongan serios porque lo que vamos a decir hoy, provocará un alud de descalificaciones y ataques.

Bueno, uno más, aparte del ya protagonizado por la histeria ilustrada de la izquierda institucional que, ingenua, piensa que llegará al Poder, ahora sí, porque ha conseguido tempranamente lo que ya se anunciaba, es decir, se ha convertido en un clon de lo que dice combatir, corrupción incluida.  Ese progresismo ilustrado que ha elevado a conceptos de las ciencias sociales categorías tales como “complot”, “mafia del poder” y que prodiga perdones, absoluciones y amnistías cuando de arriba se trata, y sentencias y condenas cuando al abajo se refiere.  Eso sí, hay que reconocer que esa izquierda ilustrada es de deshonestidad valiente, porque no teme hacer el ridículo una y otra vez para convencerse a sí misma y a los feligreses de temporada que “regenerar” es sinónimo de “reciclar” en lo que a la clase política y empresarial se refiere.

Lo que queremos decirles puntualmente hoy es breve, e iniciaremos expresándolo en algunas de las lenguas originarias que se hacen palabra en nuestro paso:

Tiene la palabra chol la Comandanta Amada.

Tiene la palabra tojolabal la Comandanta Everilda.

Tiene la palabra tzotzil la Comandanta Jesica.

Tiene la palabra tzeltal la Comandanta Miriam.

Tiene la palabra castilla la Comandanta Dalia.

Lo que han dicho las compañeras y compañeros, en español se puede traducir como “Vete a la chingada Trump”, pero no lo voy a decir así para que no me acusen de prosaico y grosero.  Entonces lo traduciremos con un lacónico: “Fuck Trump”.

Establecido lo más importante y serio que tenemos que decir en este seminario o como se llame esta reunión que, en realidad, tiene como objetivo principal darle a Don Pablo González Casanova un abrazo colectivo, ahora podemos pasar a lo que no es tan importante: nuestro pensamiento.

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LOS RELOJES.

El tiempo, siempre el tiempo.  Relojes.  Segundos, minutos, horas, días, semanas, meses, años, lustros, décadas, siglos.  El tic tac frenético de la bomba del Capital, el terrorista por excelencia, ahora amenazando a la humanidad entera.  Pero también el tiempo vuelto calendario y modo, según cada quien, según la lucha de abajo y a la izquierda, resistencia y rebeldía.

Hace 21 años, en los llamados Diálogos de San Andrés, desesperada porque el zapatismo debía consultar hasta el más mínimo acuerdo con los pueblos, la delegación gubernamental cuestionaba a la delegación zapatista sobre sus relojes.  Palabras más, palabras menos, les reclamaban: “Ustedes hablan mucho de que el tiempo zapatista y traen relojes digitales y tienen la misma hora que nuestros relojes”.  Las carcajadas de los Comandantes Tacho y Zebedeo resonaron entonces en el pequeño cuarto donde se realizaban las pláticas.

Ésa fue la respuesta zapatista al cuestionamiento gubernamental.  En un costado, como miembros de la Comisión Nacional de Intermediación, atestiguaban, entre otros, Don Pablo González Casanova, y un artista de la palabra; el poeta Juan Bañuelos, quien falleció hace unos días y que, en uno de los acompañamientos que hizo con la delegación en el dilatado trayecto hasta La Realidad zapatista, junto al también hoy finado SupMarcos defendió “Los Versos del Capitán” de Pablo Neruda, que alguien atacaba por ser “poesía demasiado política”.  “Eso no es poesía”, argumentaba el de la diatriba, “es un panfleto”.

Siguió el silencio en el trayecto. Juan Bañuelos miraba las montañas, tal vez hilando en su pensamiento el poema “El Correo de la Selva” en el que, contra lo que se ha dicho, no habla de sí mismo, sino de quien hacía de correo entre la CONAI y el EZLN, arriesgando vida, libertad y bienes en los tiempos aciagos de la traición zedillista de 1995 (uno de sus operadores, Esteban Moctezuma Barragán, es hoy uno de los absueltos y elevado a dirigente estratégico de punta del “cambio verdadero”).

Por su parte, me imagino que el difunto SupMarcos respiraba aliviado al avistar territorio zapatista y tal vez, en un murmullo premonitorio, recitaba para sí los últimos versos de “La Carta en el Camino” de Pablo Neruda, el poema con el que cierra el libro “Los versos del Capitán”.

“Y así esta carta se termina

sin ninguna tristeza:

están firmes mis pies sobre la tierra,

mi mano escribe esta carta en el camino,

y en medio de la vida estaré

siempre

junto al amigo, frente al enemigo,

con tu nombre en la boca

y un beso que jamás

se apartó de la tuya.”

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Sobre el tema del tiempo (el “timming” dicen los obesos y perezosos tanques del pensamiento de arriba), nos han querido criticar y catalogar.  Por ejemplo, nos han dicho que, en la era digital, nosotras, nosotros, zapatistas, somos como esos relojes que funcionan con muelles, engranes y resortes, y a los que hay que darles cuerda manual.

“Anacrónicos”, dijeron.  “El pasado que viene a pedir cuentas”, sentenciaron.  “El rezago histórico”, murmuraron.  “Un pendiente de la modernidad”, amenazaron.

Bueno, con nuestro acostumbrado sentido de la oportunidad, les decimos que no somos como un reloj de cuerda manual en la era de los smartwatch, que te miden las calorías consumidas y consumadas, el ritmo cardíaco, además de que te dicen si te mueves bien o mal cuando los cuerpos desnudos repiten la, ésa sí anacrónica, ceremonia del encuentro de pieles y humedades.  Son tan modernos y avanzados esos relojes que en ellos, a veces, hasta puedes ver qué hora es.

Cierto, es ésta una época donde la realidad virtual aventaja con mucho a la realidad real y cualquier imbécil puede simular sapiencia gracias a que las redes sociales le permiten encontrar ecos igualmente necios y cínicos; época donde la pretendida originalidad de la antipatía se anula al hacerse patente que la impertinencia, la ignorancia y la pedantería es una “individualidad” que es compartida por millones de nicknames, como si la estupidez no fuera sino un solitario ser multicuentas, y la misoginia del Calderón y la Calderona tienen sus pares en todo el universo de las redes sociales, incluso en quienes, con maestrías y doctorados en la izquierda bien portada e institucional, se refieren a la posible vocera del Concejo Indígena de Gobierno con el sarcástico mote de “la Tonantzin”.

Pero lo que en la derecha es delito denunciable jurídicamente, en la izquierda institucional es un gracioso comentario que no merece ser penado, sino celebrado.  Aunque se vista de única e irrepetible, y dirija un suplemento, la imbecilidad es la más común y corriente de las características humanas en el espectro político de un arriba en el que las diferencias se diluyen incluso en las encuestas.

Pero en esta era tecnológica que nos contempla con reprobación burlona, nosotras, nosotros, zapatistas, somos más bien como un reloj de arena.

Un reloj de arena que, aunque no pide actualización cada 15 minutos y no requiere tener saldo activo para funcionar, tiene que renovar una y otra vez su limitado conteo.

Aunque poco práctico e incómodo, como de por sí somos los zapatistas, las zapatistas, el reloj de arena tiene sus ventajas.

Por ejemplo, en el podemos ver el tiempo transcurrido, ver el pasado, tratar de entenderlo.

Y podemos ver, también, el tiempo que viene.

No se puede entender el tiempo zapatista si no se entiende la mirada que le lleva la cuenta en un reloj de arena.

Por eso, les hemos traído aquí, por esta única ocasión, dama, caballero, otroa, niña, niño, este reloj de arena al que hemos bautizado como modelo “No sabes nada John Snow”.

Véalo usted, aprecie la perfección en sus líneas curvadas que recuerdan que el mundo no es redondo y sin embargo se mueve, da vueltas, y, como dijo Mercedes Sosa en su tiempo, “cambia, todo cambia”.

Véalo usted y entienda que no nos entiende, pero que no importa; que, como luego se dice, no hay pedo, porque no es hacia nuestro modo arcaico (que, más que pre moderno, es prehistórico) donde le pedimos que mire, no.  Es más allá hacia donde necesitamos su vigilancia.

Porque entendemos que a usted le piden que ponga atención a ese breve instante en que un granito de arena llega al reducido pasaje para caer y sumarse a los instantes que se acumulan en eso que llamamos “pasado”.

Porque eso le insinúan, le aconsejan, le piden, le ordenan, le mandan: viva el instante, viva ese presente que ya puede reducir aún más con la más alta y sofisticada tecnología.  No piense en el tiempo que ya yace en el ayer, porque en el vértigo de la modernidad, es lo mismo “hace un segundo” que “hace un siglo”.

Pero, sobre todo, no se asome a lo que viene después.

Y, claro, nosotras, nosotros, a contrapelo, de contreras nomás, de mulas pues (sin agraviar a nadie en particular, cada quien con su cada cual), estamos analizando y cuestionando al granito de arena que, anónimo, está en medio de los demás, esperando su turno para colarse por el angosto túnel, al mismo tiempo que miramos al que yace abajo y a la izquierda en lo que llamamos “pasado”, preguntándose el uno y el otro qué rayos tienen qué ver ellos en esta plática sobre los muros del Capital y las grietas de abajo.

Y nosotras, nosotros, con un ojo en el gato y otro en el garabato, o sea el perro, con lo que el “gato-perro” se convierte en herramienta de análisis en el pensamiento crítico, y deja de ser la constante compañía de una niña que se imagina sin miedo, libre, compañera.

Pero no es al zapatismo al que le invitamos tratar de entender o de explicar.  Aunque, claro, si usted quiere reiterar su torpeza, limitación y dogmatismo anti o pro, pues quiénes somos nosotros para impedirlo.

Y entonces le decimos que no, que no valemos la pena, que el zapatismo es sólo una lucha más entre muchas.  Si acaso la más pequeña en cuanto a su número, su impacto, su trascendencia.

Aunque, eso sí, acaso la más irreverente si la referimos al enemigo que ha elegido, a su aspiración, su objetivo, su horizonte, su necio empeño en construir un mundo donde quepan muchos mundos, todos, los que están, los que nacerán.

Y todo esto mientras, con absurda obstinación, volteamos una y otra vez el reloj de arena, como si quisiéramos decirles, decirnos, que eso es la lucha: algo donde no hay descanso, donde se debe resistir y no abrir las puertas de la prudente cobardía que, con el letrero de “SALIDA”, aparecen a lo largo de todo el camino.

La lucha es algo donde hay que estar atento al todo y a las partes, y estar listas, listos, porque ese último granito de arena no es el último, sino el primero, y que hay que darle vuelta al reloj de arena, porque ahí no está el hoy, sino el ayer y, sí, tiene usted razón, también el mañana.

Así que ahí tiene usted el secreto del método zapatista para el análisis y la reflexión: ni siquiera usamos un reloj de cuerda manual, sino que es un reloj de arena.

Claro, se entiende, qué se puede esperar de quienes ahora sostienen que en esta época, además de la lógica del dinero, está globalizada la señora madre de Donaldo Trump porque en todo el planeta se la recuerdan, se la mencionan, es decir, se la mientan.

O tal vez usamos un reloj de arena porque nuestro afán de entender no es interés académico, científico o descriptivo, o pretendido y torpe tribunal que piensa que sabe todo y puede opinar de todo, porque, es sabido y lo confirman las redes sociales, cualquier tontería encuentra seguidores, y se conforman los rebaños para el pastor que, a su vez, es parte del rebaño de otro pastor y así les va.

No, nuestro interés es subversivo.  Combatimos al enemigo.  Queremos saber cómo es, cuál es su genealogía, su “modus operandi” podríamos decir siguiendo a Elías Contreras, un finado comisión de investigación del EZLN, que sostenía que el capitalismo era un criminal y que la realidad entera en el mundo era la escena del crimen y como tal debería ser estudiada y analizada.

Y ahora se me ocurre que las pistas dejadas por Elías Contreras, las dejadas por el ahora finado SupMarcos, las que nosotras, nosotros, zapatistas, les vamos dejando a usted, dama, caballero, otroa, niña, niño, jóvenes aunque no en el calendario pero sí en la mirada, son, todas, señales para un camino.

Y el truco, la maña como dice el SubMoy, la “magia” como decía el SupMarcos, está en que esas pistas no son para que nos encuentren, nos descubran, nos atrapen.  Son, según este apunte que he encontrado en el baúl de los recuerdos del SupMarcos y que ahora releo desconcertado, para que no sólo encuentren el espejo, sino para que vayan construyendo la respuesta, su respuesta suya de usted, a la pregunta apocalíptica que lo abofeteará en el rostro, sin importar su color, su género o transgénero, su creencia o descreencia, sus filias y fobias políticas e ideológicas, su modo, su tiempo, su geografía.

La pregunta que anuncia el apocalipsis más terrible y maravilloso: ¿Y tú qué?

El apocalipsis que, según cuenta la niña autodenominada Defensa Zapatista, es de género.  “Va en su cuenta de los pinches hombres” sentencia cada que puede, venga o no al caso, esta niña que sueña con completar su equipo de fútbol.

Ya está cabal todo, aunque el balón está un poco como bollado, como que lo pegaron en su cabeza y la tiene llena de chipotes”, me responde la niña a una pregunta que ni siquiera pensé.

Y, claro, falta completar el equipo, pero no preocupas Sup, ya vamos a ser más, de repente dilata, pero ya vamos a ser más”, me dice tratando de tranquilizarme mientras en el caracol esperamos, inquietos, que encuentren al equipo de apoyo que está perdido.

El Subcomandante Insurgente Moisés murmura “mta, creo que tenemos que hacer un equipo de apoyo para el equipo de apoyo, porque siempre les pasa algo”, mientras Defensa Zapatista trata de convencerme de que busque entre ustedes a prospectos para corretear detrás de un balón deforme por un potrero hoy lleno de garrapatas y una que otra nauyaca, y apenas hace unos días brillando por el agua encharcada de una lluvia a la que, es seguro, le falla el reloj porque nada tenía qué hacer en abril.

Las indicaciones que recibo de la niña distan de ser sencillas.  El equipo no necesita portero, posición ocupada, lo sé, por un viejo caballo tuerto que se diferencia de los demás en que no tiene lazo, ni marca, ni dueño alguno y mastica despreocupado una botella de plástico vacía en la que ya no se nota la marca de conocido refresco de cola.

La posición de defensa, es obvio, también ya está cubierta.  Y el equipo tiene un extremo izquierdo que más bien parece un gato… o un perro, que, bueno, ahí va el mouse de la compu del SubMoy, y ahí va persiguiéndolo el Monarca gritando “¡pinche perro!” y la insurgenta Erika aclara que no es perro, y el Monarca “gato, entonces”.  “Tampoco” , dice la Erika que sólo quiere asegurarse de que el gato-perro escape ileso, y lo logra.

También forma parte de la siempre incompleta alineación el Pedrito, quien, según entiendo por el esquema que Defensa Zapatista despliega frente a mí, es una especie de líbero multi posiciones.  “Es que acaso obedece el Pedrito”, me aclara, “un día quiere ser portero, otro día delantero, defensa que ni lo sueñe” advierte la niña.  Luego añade: “pero así son de por sí los pinches hombres que un rato dicen una cosa y al otro rato anda vete”, mientras me mira con los ojos entrecerrados y pone su mejor cara de “Fuck Trump y hazte a un lado no te vaya yo a salpicar o ahí lo veas si tú también”.

Antes de salir, Defensa Zapatista me resume: “Oí Sup, no cualquiera, eh, tiene que ser de disciplina y de lucha, porque si no luego se desmayan rápido y en el equipo sólo resistencia y rebeldía”.  Yo no quise desilusionarla, pero tan sólo el requisito de disciplina deja fuera a todos los equipos de apoyo y a todos, todas y todoas loas presentes, empezando, claro, por Pablo Contreras aquí presente.

Para el finado SupMarcos, según me enteré después de su muerte y rescatando sus letras, el apocalipsis no es el espejo ni la pregunta, sino la respuesta.  “Ahí”, escribió con su torpe letra de niño mal aplicado y reprobado perene en caligrafía, “Ahí es donde el mundo se acaba… o comienza”.

Ya volveré en otra ocasión sobre estas hojas manchadas de humedad y tabaco que, junto con otras y en un baúl de tela corroída y rota, me entregó el SupMarcos momentos antes de su muerte, con una lacónica sentencia: “Ahí lo veas”.

La misma frase me la repitió cuando bajaba del templete en La Realidad, aún caliente sobre la tierra la sangre de mi hermano muerto, el maestro Galeano, cuando, como premonición de lo que vendría después, la única luz era la de la lluvia que rompía la lógica de ese mayo ya pasado en calendarios.

No, no hablaré de ese escrito.  O no todavía.  Tampoco del que acabo de encontrar y que, desafiante, tiene este breve título: “De cómo Durito decidió abrazar la noble profesión de la Andante Caballería y se dio en recorrer el mundo desfaciendo entuertos, socorriendo al desvalido, rescatando al oprimido, apoyando al débil y arrancando suspiros libidinosos en las recatadas doncellas, así como resoplidos de envidia en los machines.  Informes, presupuestos sin compromiso y contrataciones en Hojita de Huapac #69”.

Sí, coincido con ustedes, es un título tan modesto como su protagonista.

Pero no se los leeré ahora, y no porque no quiera escuchar las sonrisas que les arrancaría esa historia, escrita con el puño y letra del finado y con la sola aclaración de lugar y fecha: “Campamento Watapil, Sierra del Almendro, abril de 1986” se alcanza a leer, es decir, hará unos 30 años, sino porque ahora no viene al caso o cosa, según.

Claro, usted se está encabronando porque, piensa, para qué se las estoy dando a desear si ni-mais-palomas-naranjas-podridas-niguas-nones-nel-pastel, que ahorita no les voy a leer la historia de título tan breve como clarificador, pero déjeme decirle que esos papeles encontrados en el baúl del SupMarcos me hicieron recordar algo ocurrido cuando no se cumplía aún, en el reloj de La Realidad, la hora de su muerte:

El SupMoy y el ahora finado SupMarcos regresaron de la reunión con el Comité Clandestino Revolucionario Indígena-Comandancia General del EZLN, celebrada en uno de los galerones del caracol de La Realidad, y me mandaron llamar.

Yo entendí que había llegado la hora en los dos relojes que el ahora difunto portaba desde el primero de enero de 1994.  Porque yo sabía que su muerte se había ya decidido, pero no el cuándo.  El que me mandaran llamar sólo significaba una cosa: el fallecimiento era inminente y me daría él las últimas instrucciones antes de mi nacimiento.

El SupMoy se tuvo que retirar y quedé solo con el SupMarcos.

Él me entregó una pequeña maletita de tela, vieja y mal parchada, sin decirme nada más.

Yo pregunté qué hacía con eso y él sólo me respondió que yo sabría qué hacer llegado el momento.  Asentí en silencio.

Después me dio las indicaciones de la ubicación de un buzón de montaña donde, me dijo, tenía guardados varios libros.

Ahora me vienen a la memoria: las antologías poéticas de León Felipe y Miguel Hernández, el Romancero Gitano de García Lorca, los dos tomos del Quijote, “Los versos del capitán” de Pablo Neruda, una edición bilingüe de sonetos de William Shakespeare, “Historias de Cronopios y de Famas” de Julio Cortázar, y otros que ahora no recuerdo.

Se me hizo raro que en su última voluntad, tuviera lugar en su pensamiento para recomendar el rescate de unos libros que, lo más probable, ya estarían hechos pedazos por la humedad y la hormiga arriera.

Debo haber hecho algún gesto porque él se sintió obligado a explicar: “No hay soledad más desesperanzadora que un libro sin quien lo lea”.

Yo no dije nada, sólo escribí en clave los datos del buzón.

Luego, él me pregunto como de por sí era su modo en las indicaciones finales: “¿Dudas, preguntas, angustias, inconformidades, mentadas de menta o de las otras?”.

Quedé pensando.

Tengo pregunta”, le dije, pero no porque la tuviera,  sino para darme tiempo y poder pensar algo.

Él aguardó en silencio.

Y no sé por qué le pregunté de Durito.

Si, ya lo sé, debería haberle preguntado otras cosas, por ejemplo, las razones de su muerte, o la siempre urgente pregunta de “¿qué sigue?”.  Pero no, le pregunté de Durito.

  ¿Por qué elegiste como personaje a un insecto?  Lo del Viejo Antonio lo entiendo, lo mismo con los niños y niñas, pero ¿un insecto?  Y peor, ¡un escarabajo!  Los escarabajos que hay acá son de los que hacen su nido con estiércol y ahí tienen sus crías.

Él encendió la pipa y respondió entre bocanadas de humo:

En primer lugar, como te enterarás en unos minutos, ellos no son los personajes, sino yo.  Y en lo que se refiere a Don Durito, pues es el pequeño, débil e insignificante que se levanta, se rebela y desafía todo, incluido su destino impuesto.”

En lo que se refiere al estiércol, los escarabajos no son los únicos que en estas tierras trabajan con estiércol y hasta lo usan para sus casas.  También los indígenas.  Bueno, eso antes de nuestro alzamiento.

Sí, hablamos de otras cosas, pero no porque fuera un interrogatorio, sino porque el inicio del funeral se iba retrasando y el SupMarcos de por sí así hacía, que mientras pensaba en algo se ponía a platicar de cualquier cosa o de lo que le preguntaban, como si necesitara ocupar su pensamiento en varias cosas a la vez para poder resolver la principal.

De ésas otras cosas, no sé, tal vez, es un supositorio, ya les contaré en otra ocasión.  O no, saber.

Pero lo de la liga entre el escarabajo y los indígenas zapatistas, tal vez lo entiendan mejor en las historias que ahora siguen en la voz del SupMoy.

Le paso entonces la palabra a nuestro jefe y vocero, el Subcomandante Insurgente Moisés, quien recién viene de lo más profundo de la selva lacandona, a donde fue para explicarnos por qué el mundo capitalista semeja una finca amurallada.

Muchas gracias.

SupGaleano.

México, abril del 2017.

 

 

EL MUNDO CAPITALISTA ES UNA FINCA AMURALLADA

Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés, miércoles 12 de abril de 2017.

Buenas noches, buenas tardes, buenos días, según adónde nos escuchan.

Hermanos, hermanas, compañeros, compañeras:

Lo que les voy a platicar no es lo que creo, sino lo que nos platicaron nuestros bisabuelos y abuelos y bisabuelas y abuelas.

Platiqué con uno de nuestros bisabuelos que, él dice, que tiene 140 años. Según yo, mi cálculo, por ahí de los 125 años. Tiene uno que estar ya muy pegado en el oído, para que te escucha lo que le preguntas.

Más o menos como veinte y tantos, entre bisabuelos y bisabuelas, que platiqué con ellos. Les estuvimos preguntando –porque estaban ahí compañeros del Comité Clandestino también— y, entonces, resulta que la parte que como estaba diciendo el Sub Galeano, viene una parte real de lo que nos platicaron ellos y ellas.

Por ejemplo, la teja que le hacían antes a los finqueros –o sea los dueños de las haciendas, los hacendados, el patrón como dicen ellos–, tienen por tarea que tienen que entrar costales de excremento del caballo. Y eso lo secan. Después de haber secado, los hacen polvo con un garrote de palo, los abollan. Y para eso, entonces, lo mezclan con el lodo para hacer la teja, para hacer los ladrillos o los adobes con los que se les construyó su casa a los patrones, los hacendados.

El bisabuelo dice que él se acuerda, porque es por tarea. Tarea quiere decir que tienen que entregar tantos costales cada uno de ellos. Lo que hacían es que aun cuando hace ratito había deshecho el caballo, la tienen que traer, escurriendo el agua en sus espaldas. La cosa es que es de entregar los costales de tarea que pide el patrón.

Entonces, aprendieron de ahí también para hacer sus casitas de ellos. Igual los usaron. Le dicen pared de lodo, bajareque, se le dice. Entonces, igual aprendieron pues ellos, pero es más chiquito, de doble.

Entonces, lo que les voy a platicar más es de ahí de donde viene la idea nuestra, como zapatistas que somos, que vemos y lo estudiamos cómo es que estamos ahora de los que nos explotan. Entonces, en resumido se los voy a decir porque eso es lo que nos va a ayudar a entender lo que pasó antes y cómo estamos hoy, y cómo será que seguirá.

Entonces, dicen nuestros abuelos, bisabuelos, bisabuelas y abuelas: el patrón es el dueño de las fincas, muchas fincas, muchas haciendas. Todos los patrones tienen sus caporales, sus mayordomos y sus capataces. Esos tres, cuatro con el patrón.

Nos cuentan que de las fincas hay de 15 mil, de 20 mil y de 25 mil hectáreas. Y que hay fincas de diferentes trabajos. Hay fincas, es un solo trabajo, cafetalera. Y hay fincas que son cafetalera, ganadería, de maíz, de frijol, de caña… diferentes trabajos pues.

Nos cuentan también su modo de cómo explotar. Nos cuentan de que hay finqueros, terratenientes o latifundistas que nunca les pagaron nada. Todo el tiempo de su vida se lo entregaron al trabajo. Otros nos cuentan que sólo el día domingo se lo daban para ellos; todos los demás días son para el patrón. Nos cuentan otros que les daban una semana para el patrón y una semana para ellos. Es una maña, es un truco, porque –nos cuentan– de que esa semana que supuestamente es para ellos, nuestros bisabuelos y bisabuelas, nos cuentan de que de lo que cosechan, de lo que encuentran esa semana (ya sea frijol, maíz, algunos animalitos que van juntando), a la hora de que venden tienen que darle la mitad al patrón y les queda pues la otra mitad.

Nos cuentan de que cuando el patrón quiere ver si está completo su ganado, tienen que ir a traerlo, acarreando pues los animales y encorralarlos. Nos cuentan de que, entonces, si falta alguno de sus animales del patrón, tienen que salir a buscarlo los encargados y tienen que entregarlo vivo o muerto. ¿Cómo pide el patrón, o sea el terrateniente, de que lo comprueba que está muerto? Tiene que traerle el pedazo del cuero, para que entonces el patrón se dé cuenta de que sí está muerto ya su animal. Si no los encuentran, tienen que buscarlos hasta que los encuentran ya sean vivos o muertos.

Y el patrón, cuando los saca a vender, entonces los organiza por grupos a los trabajadores, llevando tantas cabezas de animal. Ya sea de diez, veinte personas, hombres, con tantas cabezas de animal que tienen que llevar. El patrón los cuenta antes de salir y el patrón los cuenta al recibir donde quiere que llegue el animal. Cada persona tiene que entregar completo. Si no lo entrega completo, ellos lo tienen que pagar o el que está encargado.

Nos cuentan que el corral, cuando el patrón así lo quiere, es hecho de piedra, el corral. Y si no, es con madera labrada con hacha. Y dicen que tiene que ser madera de puro corazón. Quiere decir que es lo más duro de la madera, para que no se pudra luego. Entonces, no aceptan que sea tierno. El patrón no los recibe.

Nos cuentan también que cuando saca a vender a los puercos (no el patrón, sino el animal: los cuches, los marranos pues), igual lo hace como con el ganado. Nada más que ahí sí hay diferencia, dicen los abuelos y los bisabuelos. Dicen que tienen que llevar la partida en la noche, porque sienten calor los marranos. Entonces, su lámpara, su foco, como decimos nosotros, es el ocote. Llevan tercios de ocote para que sea su lámpara para caminar de noche. Igual, con cantidades de puercos de cada encargado. Y si es que entonces quieren avanzar de día, tienen que llevar cargando el agua para mojar a los marranos, o sea, para enfriarlos para que no sufran el calor.

Nos cuentan que las mujeres, las abuelas y las bisabuelas nos cuentan de que el patrón tiene su forma de cómo quiere. Por ejemplo, dicen las abuelas y las bisabuelas que cuando es trabajo fuerte tienen que ir las mujeres casadas. ¿Cuál es su trabajo? Moler café, moler sal por bultos. Y entonces nos cuentan que ahí van las mamás con sus hijos y para moler la sal tiene que ser con el metate de piedra. Y ahí están los caporales, los mayordomos y los capataces, y la patrona y el patrón. Ahí llevan su bebé y no dejan que atienda al bebé que está en su espalda llore y llore y llore, porque está ahí el patrón y ella tiene que sacar su tarea. Entonces, hasta que al patrón o la patrona se le viene su gana de ir al baño, es cuando aprovecha la mamá para amamantar a su hijo.

Nos cuentan que el patrón pide de que se vayan puras muchachas para atender ahí en su casa en la hacienda, para diferentes trabajos. Pero una de sus mañas del patrón es que escoge a una muchacha y le dice: “tú, quiero que vayas a tenderme la recámara”, las cobijas. Y a la hora que entra la muchacha, ahí va también el patrón a violarla. Pero, entonces, las escoge. Y nos cuentan también que si quiere, las agarra.

Nos cuentan también eso que ya les dije de que están moliendo el café, de que están moliendo la sal, la paga que le daba el patrón eran tres pedazos de carne de res, pero de las que están muertas. Ésa es la paga.

Nos cuentan también que a los niños también les dan trabajo. Nadie se salva de eso. Le dicen “portero”, pero no el portero de fútbol sino así le pusieron el nombre pues “portero”. Su trabajo de esos niños de seis años es moler el nixtamal sin calidra, que es para los perros, los puercos y los pollos. Terminando eso tienen que cargar agua, que muchas veces lo hicieron en sus espaldas con un barril, dicen. El barril es de madera que se le saca, se le hace un hueco, un hoyo, lo perforan pues. De 18 a veinte litros caben en ese barril. Es lo que tienen que cargar los niños, para que el patrón lave sus manos, la use para bañarse, para lo que quiera pues. Terminando eso, se encargan de traer leña. Terminando de traer leña, se encargan de desgranar el maíz.

Nos cuentan también que los viejitos, los que ya no pueden trabajar en el campo, las viejitas… nadie se salva. Los viejitos van a ir a traer una planta que le llamamos “ixchte”. Entonces, de lo que se encargan los viejitos es de rasparla para que salga el hilo. Un grupo se encarga de esto, de rasparlo. Y otro grupo de los viejitos se encarga de hacerlo hilo, en lazo. Y otro grupo de los viejitos se encarga de hacer las redes. Así está pues en serie el trabajo de los viejitos. ¿Y las viejitas? Un grupo se encarga de deshilachar el algodón. Y otro grupo se encarga de hacerlo en hilo y otro grupo se encarga de tejerlo para hacer manta. Y ese pedazo de manta que es la que después compran nuestros bisabuelos, nuestras bisabuelas, para taparse. Nos cuentan que la ropa que usaron era nada más para taparse la parte principal, nada más, no es así como estamos ahora.

Nos cuentan del castigo. El castigo, tienen de varias maneras. Una es que el patrón desde antes tiene revuelto el maíz con el frijol. Entonces, el patrón lo que hace es que los riega ahí en la tierra y te dice que tienes que separar el maíz y el frijol. Sabe –así nos cuentan— el patrón que no vas a poder. Porque además te da el tiempo. Y el tiempo que te da el patrón, dice: “yo voy a escupir, en el tiempo que se seca mi saliva, es el tiempo en que quiero que separes el maíz revuelto con el frijol”. Pues ¿uno cómo le va a hacer?

Entonces, como uno no puede con ese tipo de castigo, ahí al lado está preparado el terreno, donde tiene juntado el patrón piedritas. Ahí en ese lugar es donde uno se va a hincar, porque no pudiste separar el frijol revuelto con el maíz. Ahí vas a hincarte. Y no tienes que levantarte hasta el momento en que se le antoja al patrón. Si es que te levantas, es que no estás aceptando tu castigo. Entonces, si tú aguantas eso, entonces ahí es donde viene el chicote. Lo voy a decir tal cual como dijeron los abuelos. Dijeron de que entonces el patrón, cuando se les moría un toro, le sacaban la verga del toro y la secaban y ésa es la que usan para chicotear a sus trabajadores. Entonces, a la hora de que estás hincado ahí, viene el patrón a chicotearte y no tienes que levantarte, porque dicen –nos cuentan— que si te levantas, te va peor. Y dicen –nos cuentan— que tienes que levantarte por el dolor del chicote que te están dando y por el dolor de las rodillas que ya no aguantas y tienes que levantarte.

Y a la hora que te levantas, ahí están ya los caporales, los mayordomos y los capataces que son los que te agarran y te amarran las dos manos y los pies a las vigas de la casa hasta que al patrón se le acaba su gana de chicotear o hasta cuando se dan cuenta de que –como dicen los abuelos— queda uno mallugado. Eso quiere decir que te quedas desmayado, inconsciente ya. Entonces, hasta ahí te deja ya el patrón.

Nos cuentan que los trabajos que se hacen todo es por tarea. No hay nada que no sea por tarea lo que se hace. Y todo con los caporales, con los mayordomos y con los capataces. Nos cuentan por ejemplo del cafetal. Cuando es tiempo del corte del café, todos y todas y es por tarea la cantidad que tienes que entregar. Y los niños que no pueden, no alcanzan pues las matas del café donde está el grano, su trabajo es levantar todo lo que está caído. Cuando ya no es tiempo de cosecha del café, vienen los distintos trabajos: un grupo se encarga de limpiar el cafetal, o sea, el monte; otro grupo se encarga de lo que le dicen “encajado”, o sea, a cada mata de café tienen que hacerle un cajón donde le van a poner el abono; otro grupo se encarga de la limpiada de la mata del café, porque la mata tiene montecitos en su tallo y entonces tienen que quitarlos todos. Y dicen nuestros abuelos y bisabuelos –nos cuentan— de que la mano no puede, entonces, lo que hacen es que queman el olote del maíz, porque sale como su filito a la hora que se quema y con eso lo tallan, porque pasa el capataz a checar si queda bien. Y si no, tienes que volver. Y si no, al castigo.

Nos cuentan también que otro grupo se encarga de podar el café; no deben de estar bejucos ni montes en la mata del café. Nos cuentan también que hay otro grupo de “desombrada”, le dicen. O sea que si hay árboles arriba, tienen que quitar la sombra; sólo lo necesario, como dice el patrón.

Nos cuentan también de que en todas las fincas que hubo, que hay –porque sigue habiendo todavía— siempre está ahí la ermita, le dicen. Entonces, a la hora de que se van a su rezo, en esas sillas y bancas que hay ahí en ella no pueden sentarse nuestros bisabuelos. Si es que entonces están sentados ahí, los sacan a empujones. Y el sacerdote ahí lo está mirando; no dice nada. Sólo se sientan ahí los que son patrones o los que son mestizos. Y si quieren sentarse ellos, es el piso.

En las ciudades –nos cuentan– no permiten de que van a ir a vender lo poco de lo que tienen nuestros bisabuelos, nuestras bisabuelas. Nos cuentan de que es porque la ponen fea la ciudad. No permiten que se vayan en el centro. Entonces lo que hacen los mestizos es que tapan la orillada de la ciudad. Ahí les quitan todo cuando quieren hacerlo y si no les pagan lo que ellos quieren.

Nos cuentan los bisabuelos que en esos tiempos no existe carretera, mas que carreta con caballo. Entonces, cuando su mujer del patrón quiere ir a la hacienda, a la finca, no usa el caballo con la carreta, que porque “el animal es animal, no piensa”. Puede sufrir un accidente su mujer del patrón. Entonces, lo que hacen, igual: un grupo se van a la ciudad a traer cargando a su mujer del patrón. Pero aparte tienen que traer mercancía, entonces, se va un grupo y se turnan pues la carga. Y llegando en la hacienda, en la finca, se le pregunta a la mujer si no le pasó nada. Y aparte le preguntan a los que fueron de cargadores si es que no hubo algún accidente. Así para llegar y así para el regreso.

Así un montón de cosas más que nos contaron. Por ejemplo, ahí nos mostraron el centavo que les pagaban antes. Nos cuentan que cuando el patrón empezó a querer pagar un poco, que ganaban un centavo al día. Nos mostraron. Nos dijeron también de que ya no aguantaban los maltratos que les hacían. Dicen que, entonces, trataron de organizarse, de buscar tierra a donde ir a vivir. Entonces, los patrones, los terratenientes llegan a saber de que se escapan de la finca y empiezan a investigar a dónde fueron. Y nos cuentan los bisabuelos de que entonces son los mismos patrones que se disfrazan de ser soldados. Ellos van a ir entonces a desalojar, a destruir, a quemar, pues la casita que están construyendo, donde quieren vivir los bisabuelos y las bisabuelas.

Nos cuentan que así les pasó. Y es ahí donde le descubrieron que el patrón –porque uno de los bisabuelos había pasado en varias fincas ya— estaba disfrazado de soldado. Y nos cuentan de que les destruyeron las chocitas que tienen y los reunió a los que fueron a hacer el poblado y les dijeron: “¿quién encabezó esto?” Así dijeron los soldados: “¿quién encabezó esto? Si ustedes no van a decir quién lo encabezó, todos ustedes van a tener que ser castigados”. Entonces, ahí fue donde dijeron: “fulano de tal”, el que encabezó de huirse de la finca, de buscar dónde vivir. Entonces le dijeron: “vas a pagar 50 pesos”. Y nos cuentan de que para encontrar 50 pesos –el año les dije porque está diciendo el bisabuelo que tiene 140 años, quiere decir que 140 años atrás de hoy que estamos hablando–, entonces, nos dicen que para encontrar 50 pesos tiene que ser un año para encontrar 50 pesos.

Entonces se dieron cuenta de que está difícil de que alguien quiere encabezar para poder salvarse del sufrimiento. Pero también nos contaron de que entonces se dieron cuenta de que está así, entonces, lo que hicieron fue no decir quién fue, sino el grupo. Volvieron a construir… a buscar otro terreno pues y a construir sus casitas, pero ahora sí, todos son ellos los que se dirigieron. Nadie más de que alguien fue quien encabezó. O sea, se pasaron de colectivo. Es así como empezaron a lograr dónde vivir.

Entonces, ¿por qué estamos platicando esto? Nosotras, nosotros, las, los zapatistas vemos que hoy estamos entrando de nuevo en esto. En el capitalismo hoy no existen países. Así lo vemos. Lo va a convertir en finca al mundo. Los va a hacer en pedazos como de por sí así está, que decimos que el país México, el país Guatemala –como decimos–. Pero va a ser un grupo nada más de patrones-gobierno. Todos esos que dicen que es gobierno de Peña Nieto… Nah, nah… decimos nosotros. No es gobierno ya. Porque el que manda ya no es el que manda. El que manda son el patrón capitalista. Esos gobiernos que se dicen: el de Peña Nieto, el de Guatemala, que el de El Salvador y todo lo demás son capataces. Los mayordomos: los gobernadores. Los presidentes municipales son los caporales. Todo está al servicio del capitalismo.

Vemos de que entonces no se necesita mucho que estudiar de cómo darse cuenta de cómo está. Porque entonces, por ejemplo, esa ley, esa nueva ley de la estructura, nueva ley estructural que hicieron ya aquí en México, nosotros no lo creemos que son que lo hicieron los diputados y los senadores. No lo tragamos nosotros eso. Eso lo dictó el patrón: el capitalismo. Porque ellos son los que quieren hacer de nuevo, como lo hicieron sus tatarabuelos de ésos también. Pero ahora sí más peor.

Por eso hablamos en el principio de eso. Estamos hablando de que, por ejemplo, Absalón Castellanos Domínguez, el ex general, tenía fincas aquí en Chiapas y tenía finca o tiene finca en Oaxaca. Estamos hablando de 5 mil, de 10 mil hectáreas. Aquí, el capitalismo ahora, una finca, cuando el patrón capitalista dice: “voy en mi finca la mexicana, voy en mi finca la guatemalteca, voy en mi finca la haitiana, voy en mi finca la costarricense… todos los que son países capitalistas subdesarrollados va a ser la finca.

Quiere decir que el mundo lo va a hacer en finca el capitalismo, el patrón, el que quiere gobernar, la que quiere gobernar, si es que lo vamos a permitir. Y nuestra pregunta de ahí nosotros, nosotras, zapatistas: ¿por qué ellos –o sea los capitalistas–, por qué ellos sí cambian de cómo hacer la explotación? ¿Por qué nosotros no cambiamos de cómo luchar para salvarnos en esto?

Por eso les platiqué qué hicieron nuestros bisabuelos, a donde venimos los indígenas. Nos dijeron eso de que entonces fallaron cuando dijeron eso de que “fulano de tal nos dirigió”. Pero no dejaron. Buscaron una forma de seguir luchando para salir de donde está el patrón, y dijeron: “nadie nos dirigió”, “todos somos nosotros”.

Entonces, ¿por qué nosotros ahora? Porque el capitalismo ahora ya no sólo nosotros los que somos indígenas estamos sufriendo aquí en el mundo. Estamos sufriendo, ahora sí, del campo y de la ciudad. Es decir, indígenas y no indígenas. Entonces, ¿qué vamos a hacer?

Acá nosotros, las, los zapatistas que vivimos así pues ¡en la mierda del capitalismo! Que aún estamos luchando, que seguimos luchando y vamos a seguir luchando… Chiquito como estamos, pero estamos mostrando de que entonces –como nos enseñaron los bisabuelos— de que sí hay forma de cómo. Estamos con nuestra chiquita libertad. Falta pues que liberemos a México. Pero decimos que pues, entonces, ¿cómo nos vamos a liberar en el mundo?

Pero aquí, en este pedacito de mundo, en Chiapas, tienen su libertad los compañeros y las compañeras para lo que se les antoje hacer. Tienen en sus manos todo lo que significa el ser autónomo, independiente.

Pero, ¿cómo vamos a hacer?, ¿qué vamos a hacer? Porque ahora vemos eso que estamos diciendo de que el mundo se va a convertir, quiere convertirlo en su finca el capitalismo.

Entonces, ahí lo ven, ahí lo piensan, ahí lo analizan. Véanlo en donde viven, en donde están, si no están ahí en la mierda del capitalismo y qué hacer ahí con eso. Porque eso es lo que está haciendo el capitalismo ahora.

Y va a seguir su palabra el Subcomandante Insurgente Galeano.

 

 

KAGEMUSHA: ABRIL TAMBIÉN ES MAÑANA.

12 de abril del 2017.

Hace unos meses, el Subcomandante Insurgente Moisés me dijo una síntesis de lo que ahora les ha contado a ustedes con más extensión y sustento.

Tal vez sin proponérselo, había él detectado una línea de tensión entre el pasado y la tormenta que ya está.

Esa madrugada, después de escuchar las historias que, en voz del SupMoy, contaron los más antiguos de nuestros compañeros, regresé a mi champa.  De todas formas una lluvia, fuera de temporada, comenzaba a azotar el techo de lámina y era ya imposible escuchar nada que no fuera la tormenta.

Volví a hurgar en el baúl que me encargó el SupMarcos porque me pareció haber visto un texto que algo podría referir a lo que acababa de escuchar.

Revisar esos escritos no es fácil, créanme.  La mayoría de los textos que se amontonan con desorden dentro del recipiente van del año 1983 al primero de enero de 1994, y, cuando menos hasta 1992, se ve que el Sup no sólo no tenía computadora, tampoco una máquina de escribir mecánica.  Así que los textos están manuscritos en hojas de todos los tamaños.  La letra del finado distaba de ser legible de por sí, así que agregue usted a eso la mella del tiempo en la montaña, la humedad y las manchas y quemaduras de tabaco.

Hay ahí de todo.  Por ejemplo, encontré el original manuscrito de las órdenes operativas para las distintas unidades militares zapatistas la víspera del alzamiento.  No sólo vienen las plantillas de las unidades, también cada operación detallada con una minuciosidad que devela una preparación de años.

No son ésos los apuntes de un poeta extraviado en las montañas del sureste mexicano, o de un contador de historias.  Son escritos de un soldado.  No, más bien de un mando militar.

Pero sí, abundan y redundan también cuentos e historias, hay muy pocos poemas y contados son los análisis políticos y económicos.

Bueno, más que análisis, se trata de esquemas y temas como punteados, como si fueran a ser desarrollados luego, o completados, o corregidos.  He identificado varios de ellos con algunos que fueron hechos públicos luego, aunque ya pulidos.

Pero no es eso lo que busco.  Las historias que recabó el SupMoy me recordaron que algo había, en este montón desordenado de papeles e ideas, sobre la genealogía de la lucha anticapitalista.

Aquí está.  Éste si es de después del inicio de la guerra porque está impreso y la tipografía es la de un procesador de textos.

Por lo que dice, debe haber sido escrito hace unos 20 años, cuando los zapatistas hicieron públicos algunos análisis más profundos sobre lo que acontecía y lo que preveían seguiría después.  Bueno, al menos las primeras líneas, porque algo parece que es de un período posterior.

El texto tiene un título desconcertante pero que se acomoda conforme se avanza en la lectura.  Se llama “Abril también es mañana”  Y le siguen lo que parecen puntos a desarrollar, aunque incompletos en ese momento.

La mayoría de los planteamientos aparecieron ya desarrollados en textos que fueron hechos públicos alrededor de los años 1996-1997, así que no los aburriré de nuevo repitiéndolos.  Los principales han sido agrupados ahora en un libro llamado “Escritos sobre la guerra y la economía política”, elaborado por la editorial “Pensamiento Crítico Ediciones”.  Si alguien le interesa conocer más sobre eso, este libro podría servirle.  O puede consultar también la página electrónica de Enlace Zapatista.

La parte que me interesa mostrarles no aparece en ninguno de esos escritos públicos y, aunque medianamente desarrollada en su redacción, se alcanzan a vislumbrar en ella una serie de reflexiones sobre la ciencia social, es decir, la economía política, así como sobre el añejo y actual reto de la teoría y la práctica.

Les leo:

.- Las etapas posibles del capitalismo.  Más que en una definición científica, el planteamiento de que el imperialismo era una fase superior del capitalismo, se convirtió en un plan de acción para las luchas en todo el mundo.  De ser “una fase superior”, se concluyó que el imperialismo era “la última fase” del capitalismo.

.- Sobre esa base se estableció una especie de división internacional no del trabajo sino de la lucha anticapitalista.  En los llamados países del Tercer Mundo, que no contaban con una industria desarrollada y, por lo tanto, carecían de una clase obrera sólida, la lucha por el socialismo debía pasar por una lucha nacionalista, antiimperialista, y anticolonial, y sólo así podrían aspirar a ser “anticapitalistas”.  Se establece que la lucha contra el capitalismo y por el socialismo pasa necesariamente por la lucha por la liberación nacional.  Eso al menos en los llamados países del tercer mundo.  Para poder transitar al socialismo, las naciones debían librarse primero del yugo neocolonial, el impuesto por el imperialismo norteamericano en ese caso.  No era posible la construcción del socialismo en un solo país, mucho menos si el país era uno subdesarrollado.  La revolución socialista o era mundial o no lo era.  El análisis científico se convirtió entonces en una especie de comando central de la revolución mundial y se instaló en la URSS.  De ahí partían las estrategias y tácticas para las luchas anticapitalistas en todo el mundo.  Quien acataba las órdenes, recibía el beneplácito de la “vanguardia” mundial.  Para quien no, para quien pretendía construir su propio camino, es decir, su propia lucha, había la condena, el ostracismo y la etiqueta de moda para descalificar.

La ciencia de la historia, la economía política, dejó de ser ciencia y abandonó el análisis científico, supliéndolo por la consigna.  Si la realidad no coincidía con la visión del Comité Central, la realidad era catalogada como reaccionaria, pequeño burguesa, divisionista, revisionista, y muchos “istas” semejantes.  El pensamiento crítico pasó del análisis a la justificación,  y los tropiezos y errores se cubrieron con la coartada del enfrentamiento con el imperialismo norteamericano.  El simplismo de un mundo bipolar invadió a la ciencia social y, al igual que las fuerzas políticas y los gobiernos, tomó partido por uno de los dos grandes y únicos contendientes.  La inteligencia fue derrotada y la mediocridad se instaló cómodamente.

.- Mediando el siglo XX, todos estaban contentos y tranquilos.  El mal llamado “bloque socialista” se enfrascaba en lo que nosotros llamamos la tercera guerra mundial.  En Asia, África y particularmente en América Latina, las luchas transcurrían sin mayor relevancia para esa guerra, la que importaba, y las organizaciones partidarias de la izquierda de entonces eran conminadas a dirigir sus esfuerzos principales al apoyo del Bloque Socialista.  Todo intento de lucha debía tener el visto bueno de los tanques, pensantes y no, que, en la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas, redactaban manuales que, más que simplificar, amordazaron el desarrollo de la ciencia social.  Como si fuera en las olimpiadas, en la ciencia social se competía no por mejor entender lo que ocurría y lo que vendría, sino por más alto y más veces levantar la bandera propia, fuera la de las barras y las estrellas, fuera la de la hoz y el martillo.

En el escenario mundial todo parecía previsible y sencillo… pero en eso llegó Fidel.  Y “la problema”, como dicen los compas, es que no llegó solo, sino que traía de la mano a un tal Camilo que en el apellido llevaba la definición; y, con ese tremendo par, llegaba también un argentino-médico-fotógrafo-asmático, sin nombre relevante en el árbol genealógico de la revolución mundial y sin cargo alguno en ninguna estructura.  Apenas unos meses después el planeta entero lo conocería con sólo tres letras: Che.

Luego pasó lo que pasó, y la luz que iluminó el Caribe en esos primeros años de la década de los 60´s se convirtió, sin proponérselo, en un virus que contaminó el continente.  Después de un largo calendario de derrotas en ese dolor llamado Latinoamérica, un pueblo entero se organizaba y cambiaba de destino y extendía su nombre.

Desde la fracasada invasión mercenaria con patrocinio norteamericano, Cuba se llamó Fidel y Fidel Castro tuvo a “Cuba” como apellido de resistencia y rebeldía, de lucha.

El país más pequeño, el más despreciado, el más humillado, se levantaba y, con su acción organizada, cambiaba la geografía mundial.

El estadista que el pueblo cubano puso al frente, en unos cuantos años prácticamente borró a los demás “líderes mundiales” y, como debe de ser, en torno a su figura se convocaron los extremos: los pocos para adular, los más para atacar.

Sólo unos cuantos miraron y aprendieron que algo nuevo había surgido y que la revolución cubana no sólo había roto el dominio que sobre la América entera imponía el imperio de las barras y la estrellas, el “norte revuelto y brutal”.

También había hecho pedazos la ya entonces acartonada teoría social que era pastoreada por los comisarios que, en todo el espectro político, son la constante y nunca la excepción.

Todavía, casi 60 años después, no falta algún viejo comisario que, “heroicamente” atrincherado en la academia y ahora con las redes sociales como arma, pretende dictarle al pueblo de Cuba lo que debe o no hacer y deshacer.

Ajeno a las masturbaciones teóricas de la tibia academia, el pueblo de Cuba inició su largo camino de resistencia, y fue avanzando en condiciones adversas sin precedentes.

Todavía hoy sigue padeciendo el bloqueo económico más extenso e intenso en la historia mundial.  Y no sólo, también ha resistido ataques terroristas, ha sido invadido militarmente, le ha propinado al soberbio tío Sam su primera derrota en el continente, y, con todo en contra, ha construido su propio destino.

Pero no sólo ha recibido los ataques de la derecha mundial, también la izquierda bien portada ha arremetido contra ese pueblo, socorrida de clichés y lugares comunes que obvian no sólo la realidad cubana, también y sobre todo su heroico esfuerzo para levantarse de sus errores y fracasos.

Con el único objetivo de hacerse agradable a la derecha, la izquierda institucional en todo el mundo ha atacado a la revolución cubana repitiendo los dichos de la derecha y siguiendo la moda en turno.

Es tan consistente la resistencia del pueblo de Cuba, que la histeria intelectual que abunda y redunda en este roto país que se llama “México”, seguramente diría que se ha mantenido porque es una creación de Salinas, y a que es apoyada por la “mafia del poder”.

Días después de ese relámpago de habilidad militar y convicción que le dio nuevo significado a un pequeño territorio y acomodó el nombre de “Playa Girón” en el casi vacío estante de victorias de la izquierda mundial, en aquel primero de mayo de 1961 el pueblo de Cuba decía, por la voz enronquecida de un barbón enfundado en su traje verde olivo de combate, las siguientes palabras:

 “Si a Mr. Kennedy no le gusta el socialismo, bueno, a nosotros no nos gusta el imperialismo, a nosotros no nos gusta el capitalismo.  Tenemos tanto derecho a protestar de la existencia de un régimen imperialista y capitalista a 90 millas de nuestras costas, como él se puede considerar con derecho a protestar de la existencia de un régimen socialista a 90 millas de sus costas.

  Ahora bien, a nosotros no se nos ocurriría protestar de eso, porque eso es una cuestión que les incumbe a ellos, una cuestión que le incumbe al pueblo de Estados Unidos.  Sería absurdo que nosotros pretendiéramos decirle al pueblo de Estados Unidos qué régimen de gobierno es el que debe tener, porque en ese caso nosotros consideraríamos que Estados Unidos no es un pueblo soberano y que nosotros tenemos derecho sobre la vida interior de Estados Unidos.

  El derecho no lo da el tamaño, el derecho no lo da el que un pueblo sea mayor que otro, ¡eso no importa!  Nosotros no tenemos sino un territorio pequeño, un pueblo pequeño, pero nuestro derecho es un derecho tan respetable como el de cualquier país, cualquiera que sea su tamaño.  A nosotros no se nos ocurre decirle al pueblo de Estados Unidos qué régimen de gobierno debe tener.  Luego es absurdo que al señor Kennedy se le ocurra decir qué régimen de gobierno es el que quiere que nosotros tengamos aquí, porque es una cosa absurda; eso nada más se le ocurre al señor Kennedy, porque no tiene un concepto claro de lo que es la ley internacional y la soberanía de los pueblos.

El texto sigue con una extensa reflexión sobre la ciencia social y el pensamiento crítico.  Pero me detengo ahora señalando que bien puede usted intercambiar el nombre de “Kennedy” por el de “Trump” y verá que en esas palabras había no una declaración coyuntural, sino una declaración de principios.

Detuve la lectura y miré entonces el reloj de arena.

Se me ocurrió que tal vez no es cualquier arena la que contiene.  Y tal vez no es cualquiera porque esta arena tal vez viene de una playa reiterada en la historia de lucha y resistencia de la humanidad contra el capitalismo.

Tal vez la arena que fluye de uno a otro lado de este reloj, viene de un lugar del continente americano y su geografía la ancla en una isla que se estira en el Caribe, como caimán rebelde que se niega a ser sometido y por eso endurece la piel y la mirada.

Tal vez, se me ocurre ahora, la arena de este reloj de arena es arena de Playa Girón, que así se llama esa grieta en el muro del Capital y que, con su persistencia, nos enseñó a todos que el grande y poderoso puede ser derrotado por el pequeño y débil cuando hay resistencia organizada, necio empeño y horizonte.

-*-

Déjenme decirles que el finado SupMarcos, y no sólo él, sentía una gran admiración por el pueblo de Cuba y un profundo respeto por Fidel Castro Ruz.

En aquella plática informal que tuvimos horas antes de su muerte, la palabra recaló en el tema militar.  Me contó que él consideraba que la historia militar de lucha de los pueblos era poco conocida.  Se refirió entonces a la llamada Batalla de Zacatecas y a la Toma de Ciudad Juárez, ambas conducidas por Francisco Villa.  Me contó que él tomo prestada la concepción que implementó el General Villa para tomar Ciudad Juárez y con ella diseñó el inicio del alzamiento.  “Para la batalla de Zacatecas no me faltaba caballería”, dijo bromeando, “sino planada”.

En lo internacional, contra el común de la izquierda, su referencia no era la batalla de Leningrado, sino la Batalla de Santa Clara, conducida por el Che, la de Cuito Cuanabale que dirigió Fidel Castro, y la de Playa Girón, también comandada por Fidel Castro.

Aproveché para preguntarle por qué, siempre que nombraba a Fidel Castro, no decía “Comandante” si toda la izquierda latinoamericana lo hacía.  Así me respondió:

El que todos así lo llamaran pudiera bastar, pero no es por eso.  Nosotros somos un ejército y cuando decimos “comandante” decimos mando.  Y a nosotros no nos manda nadie, como no sean nuestros pueblos.  Pero Fidel Castro no necesita que nosotros le digamos así.  A él su pueblo le ha dado ese grado y no necesita más.”

Se siguió contándome sobre Playa Girón y, con admiración, narraba la ocasión en que Fidel Castro discute y manotea con sus oficiales porque no lo dejan avanzar hacia Playa Girón a combatir contra los mercenarios.  “Imagínate”, me dijo riendo de buena gana, “Fidel contra todo su Estado Mayor.  Él emperrado en que quiere estar en el frente de combate y los demás en que no, que tiene qué cuidarse.  Y, ¿sabes?, Fidel Castro no argumentó que era su deber, les dijo que era su derecho.”  Encendió su pipa el finado y, después de la primera pitada la levantó como si brindara y dijo: “Por supuesto que la discusión la ganó Fidel”.

Luego, dando por terminado el tema, añadió: “Fidel Castro es el Maradona de la política internacional.  Y nunca le van a perdonar los goles que le metió a quien se atrevió a enfrentarlo”.

Recordé las palabras del difunto SupMarcos cuando leía sobre lo que el famélico espectro político de Latinoamérica opinó sobre la muerte de Fidel Castro.  La reiteración en la derecha, y en la izquierda bien portada, de reproches y supuestas críticas.  La derecha que nunca le perdonará las derrotas que les propinó, y la izquierda institucional que no lo absolverá de haber sido todo lo que ella, en su mediocridad, nunca llegará a ser.

También están los mediocres que ahora dictan juicios y sentencias y simplemente no pueden explicar por qué, si era un dictador, la mayor potencia mundial no pudo organizar una rebelión popular, y optó por los atentados terroristas para anularlo.

Lejos de la películas de ficción y series televisivas, donde los servicios secretos norteamericanos acaban con los malos armados sólo con un lapicero, fracasaron en Cuba sencillamente porque “Comandante Fidel” era el nombre, la imagen y la voz que ese pueblo tomaba para reafirmar lo que todo el tiempo y en contra de todo construía: su libertad.

Y el dinero buscó y busca y siempre encuentra psicópatas dispuestos a vender su sed de sangre y destrucción.  Siempre encontrará a los Mas Canosa, a los Posada Carriles, aunque, en otra geografía y calendario, se llamen acá Felipe Calderón Hinojosa o como su antes esposa y ahora pretendida amasia Margara Zavala; o como Mauricio Macri en Argentina; o como Temer en Brasil, o como Leopoldo López en Venezuela.  Políticos, psicópatas y corruptos todos ellos, siempre dispuestos a que otros mueran y ellos cobren.

Les cuento esto no sólo porque el tema toca lo pequeño que se rebela y se alza rompiendo moldes impuestos, también por lo que ahora les narro: me tocó reportarme con el Subcomandante Insurgente Moisés en una de nuestras posiciones, precisamente unos días después de la muerte de Fidel Castro.

Cuando llegué, la insurgenta Erika me dijo sin poder contener las lágrimas: “Se murió el Fidel Cuba”.  Así dijo.  La revolución cubana tiene 58 años resistiendo contra todo, la insurgenta Erika debe andar por los veintitantos, nunca ha salido de estas tierras, aprendió el español en un campamento de montaña, batalla con las matemáticas y las palabras “duras”, y, a pesar de eso, o precisamente por todo eso, ha sintetizado en dos palabras toda una historia de lucha, de resistencia y rebeldía.

Y vengo a hablarles de Cuba, es decir, de Fidel Castro, y de Fidel Castro, es decir, de Cuba, por la sencilla razón de que ya no hablan de él.  Tal vez porque piensan que ha muerto y, con él, la Cuba rebelde.  En lo que se refiere a Fidel Castro Ruz, sólo les decimos: “si no lo pudieron matar cuando estaba vivo, menos van a poder ahora que ha muerto”.

Todo esto viene al caso, o cosa, según, porque es cierto, el difunto SupMarcos tenía razón: Abril también es mañana.

-*-

Volviendo a aquella ocasión, como el tiempo se alargaba, seguí platicando con el finado SupMarcos cuando todavía no estaba finado.  El tiempo en La Realidad zapatista había entrado en ese ritmo en que parece que el día tiene prisa por irse y la noche sigue de perezosa.  Me parece que todo lo operativo de ese día 24 de mayo del 2014 lo estaba resolviendo el Subcomandante Insurgente Moisés, pues al SupMarcos nadie se le acercaba con informes o preguntas.  Como si el SubMoy estuviera haciendo todo lo posible para que el SupMarcos pasara tranquilo sus últimos minutos.

Como seguíamos ahí, esperando, le pregunté por qué decía eso de que él era el personaje y no Durito, el Viejo Antonio y los otros seres que poblaron sus relatos.  Claro, todavía no conocía yo, ni nadie, el texto que leería la madrugada siguiente y que se titula “Entre la luz y la sombra”.

Antes de responderme, el Sup miró ambos relojes.

Nunca antes había hecho eso.  Siempre o consultaba uno o checaba el otro, dependiendo siempre de la situación.

Después de confrontar ambos relojes, suspiró profundamente y me preguntó:

¿Qué es lo que no entiendes?

Eso”, le respondí, “porque entonces ¿quién eres? o más bien ¿quién has sido?”.

Entonces se cuadró e inclinando la cabeza, paradójicamente tratando de imitar el tono de voz de los serios y formales samuráis de Akira Kurosawa, dijo:

Kagemusha”.

Y digo que paradójicamente, porque el SupMarcos bromeaba de todo y de todo se burlaba, sobre todo de sí mismo.

Yo puse la misma cara que ustedes están poniendo ahora.

¿Qué diablos es eso de Kagemusha?

Un señuelo”, me respondió, “un distractor, una sombra, la sombra del guerrero”.

Entendí entonces el por qué, en sus últimos textos, había aparecido de pronto un nuevo personaje: “Sombra, el guerrero”.

¿Y entonces?”, pregunté porque sí.

Entonces nada, alguien tenía que hacerlo y a mí me tocó”.

¿Y entonces que vas a hacer?”, le insistí.

Morirme”, me respondió mientras se colocaba el pasamontañas.  Se acomodó entonces la gorra, encendió la pipa y, dirigiéndose a la guardia que resguardaba la puerta, ordenó por última vez: “Dile al SubMoy que estoy listo

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Viene la tormenta.

Una y otra vez, el dinero tratará de romper la historia que importa.  Y una y otra vez, será vencido.  Como en un mes de abril de hace ya 56 años, en Playa Girón, generaciones enteras se arrancarán los juegos de un tirón y se levantarán desafiando el destino que se les impone.

Ese día volverán a escucharse, aunque con otra voz, las palabras que el pueblo de Cuba dirigió a quienes pretendieron doblegarlo:

Tampoco escaparán al veredicto de la historia, que no será un simple veredicto de palabra, sino el veredicto que marca inexorable el destino de los explotadores de todo el mundo, como un reloj que le dice  “tus días están contados, el fin de tu sistema explotador se acerca“.

Cuba pervivirá.  Los pueblos originarios pervivirán.  La humanidad pervivirá.

Y cuando se diga “Patria”, se dirá “mundo”, se dirá “casa”, se dirá “vida”

Cierto, no habrá relámpagos más fieros, ni tormenta más grande, pero al final, esta tierra se levantará y con ella sus mujeres, sus hombres y quienes son lo que son sin ser ni uno ni otra.

La memoria no olvidará, pero no habrá celebraciones.

No porque no valdrá la pena, sino porque la vida entera será entonces lo que siempre debería ser, es decir, una celebración.

Y cuando ese mañana llegue, yo, nuevo Kagemusha nómada, sólo lamentaré no estar presente para mirarles burlón y decirles:

Odio decir que se los dije, pero se los dije”.

 

Gracias, no muchas, pero siempre sí unas pocas bastantes.

SupGaleano.

Abril del 2017.

 

 

CAFÉ ORGANIZADO CONTRA EL MURO

Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés, jueves 13 de abril de 2017.

Buenas tardes o buenos días a los que nos escuchan en el mundo.

Lo que les voy a platicar compañeros, compañeras, hermanos y hermanas aquí presentes y los que nos ven en otro lado… Lo que yo les platico no es lo que yo creo, sino de lo que creen las compañeras y los compañeros bases de apoyo del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

Las compañeras y los compañeros que aquí están al lado nuestro hemos entendido de que somos el apoyo de las miles de compañeras bases de apoyo; somos apoyo de ellos, de los miles de compañeros bases de apoyo. Así lo hemos definido últimamente porque les pasamos lo que vemos, lo que escuchamos, lo que llegamos a saber. Y ¿qué es eso de lo que llegamos a saber o que llegamos a escuchar? Es el muro del Trump.

Cuando empezamos a escucharlo eso, cuando empezamos a saber cómo está eso, nos reunimos con las compañeras del Comité Clandestino Revolucionario Indígena y con los compañeros del Comité Clandestino Revolucionario Indígena y empezamos a platicar de lo que les pasa a los hermanos y hermanas migrantes que están en Estados Unidos.

Como siempre, las compañeras comandantas, los compañeros comandantes, somos parte de ellos. Eso es lo que dijeron. Y entonces, son iguales que nosotros, que nosotras, dicen. Pero está muy cabrón lo que les va a pasar, porque esos hermanos y hermanas migrantes no fueron porque quisieron, fueron porque entonces ya les está apretando la vida de su pueblo o en la finca de donde estaba (para ya no decir país).

Entonces, no tienen nada. Y si tenía algo, lo tuvo que vender o lo tuvo que empeñar, para tener el dinero y irse pues en Estados Unidos, porque ahí se piensa que ahí hay trabajo.

Entonces, ya que están allá y ahora los están corriendo. ¿A dónde va a ir en esa finca si ya no tiene nada? Y entonces es ahí donde dijimos pues, hablando, discutiendo, pensando, estudiando, analizando que está igualito a como era antes, hace cientos de años, como lo que les pasó a nuestros tatarabuelos. Porque las mejores tierras las tuvieron los terratenientes. Nos quitaron, nos desalojaron de ahí. Nos mandaron en los cerros. Hoy, nos están queriendo quitar otra vez el cerro. Antes no les servía, hoy, sí el cerro les sirve: hay algo ahí. Y ahora ¿a dónde nos vamos? Los que todavía estamos ahí en la tierra donde estamos viviendo. Pero ellos ya no están en su tierra. Ya los dejó, ya los vendió o los malvendió. Entonces, no tienen para dónde.

Y entonces alguien compañero Comité dice: “sí es cierto” y daba el ejemplo de la fábrica del Ford. Que el loco del Trump tiene que regresarlo a ese empresario para que esté la fábrica en Estados Unidos. Otra vez, aquí en México, los que están trabajando acá no van a tener trabajo. Allá va a ir pues la fábrica y allá va a haber trabajo. Va a haber trabajo para los de allí, pero para los migrantes no va a haber trabajo.

Entonces, ya de ahí, ¿qué vamos a hacer? fue nuestra pregunta. Y dijimos: “tenemos que apoyar”. Necesitamos decirles que entonces luchen ahí porque ya no tienen para dónde irse.

Entonces, empezamos a recordar el año 1994, 1995… que en ese tiempo decíamos que la sociedad civil que nos ayudaron, tanto de México y del mundo. Entonces empezamos a decir: creemos, creo que entonces nos toca ahora. De que hay que apoyar, así como ese pueblo solidario que nos apoyó porque vieron que estamos en lucha. Creo que también nosotros nos toca ahora de apoyar a ese pueblo que hay que decirles que luchen con resistencia y con rebeldía. Porque ya no les queda de otra.

Y entonces, empezamos a bolsear nuestras bolsas: no hay euro, no hay dólar, no hay nada. Pero entonces descubrimos pues que ahí está ahí el resultado del trabajo colectivo de pueblos, de regiones, de municipios autónomos rebeldes zapatistas y la zona, donde trabaja la Junta de Buen Gobierno.

Dijimos: sí, hay guineo (o sea, plátano), hay yuca, hay camote… pero eso se va a podrir, ¿cómo le vamos a hacer? Entonces, nace la idea, ahora sí como dice el compa: no lo traje, se me olvidó, pero aquí está el compañero doctor Raymundo. Ahí lo tiene en su mano pues. Los 3 mil y tantos de kilos de café, ya están aquí. Listo para que se prepare, para tomar.

Entonces dijimos ahí eso de que podemos apoyar ahí en eso. Y como su primer arranque de los hermanos y las hermanas allá es que se organicen para ver cómo van a vender y de ahí sacar pues el dólar, para convertir en lucha, en resistencia y rebeldía donde están pues. Y entonces dijimos: pero entonces se necesita café que más o menos esté bien. Porque nació la idea de que no pues lo vamos a juntar tan pronto. Es cosa entonces de que le platicamos a las bases de apoyo de cómo está, y por qué y para qué. Como lo pensaron en aquellos años cuando nos ayudaron cuando estábamos en la necesidad.

Pero entonces, ahí es donde empezó a salir de que “es que va a salir distinto, la molida del café, otro medio cafecito porque es bien doradito, otro va a ser muy negro porque está muy quemado…” Son distintos pues y entonces dijimos que mejor lo vemos en colectivo. Entonces regresaron los compañeros y las compañeras comandantes, comandantas. Lo explicaron en cada zona y los compañeros dijeron: ¡Sí!

Hay compañeros, compañeras en los pueblos que trabajan el café y hay otros que no. Entonces los compañeros dijeron: cada pueblo como estamos organizados en colectivo, el compañero o la compañera que vende su café en vez de que lo va a vender en otro lado, comprémoselo al compañero y que salga la paga ahí en el trabajo colectivo en el pueblo. Otros pensaron de que entonces en la región —región le decimos cuando se compone en 20, 30 o 40 pueblos, a eso le decimos región—. Los otros dijeron entonces: vamos a comprarnos nosotros nuestro café que tenemos. La paga sale en el trabajo colectivo de la región. Otros, otras zonas así lo pensaron. Otras zonas dijeron: que se encarguen los compañeros y las compañeras autoridades de los municipios autónomos rebeldes zapatistas. Que salga ahí en el trabajo colectivo y que compren el café de los compañeros y también de los hermanos y hermanas, si es que no alcanzamos, según lo que nos toca a cada quien de cada zona. Y otros dijeron: ahí está ya el trabajo colectivo de la zona, o sea, la Junta de Buen Gobierno. Pues nada más la asamblea de autoridades, mujeres y hombres, sacan el acuerdo y ya la Junta de Buen Gobierno se encarga de comprar el café de los compañeros y de las compañeras. Es así como logramos juntar en días.

Ya de ahí, entonces, como les digo pensamos de que debe salir más o menos de calidad pues el café. Entonces, colectivos de compañeros de la zona que tienen la máquina para tostar, la máquina para moler el café, ahí lo mandamos los 5 mil kilos de café que lo juntamos todavía en pergamino. Entonces, son 3,791.5 los kilos de café de lo que salió de los 5 mil kilos en pergamino. Ya molido pues.

Entonces, nosotros estábamos confiados pues de que ahora sí la máquina es la que se encarga de tostarlo y de molerlo. Entonces, ya se organizaron las zonas: cuántos trabajadores van ahí donde está la máquina. Compañeras que también que son las que saben el tipo de molido del café. Nosotros estábamos muy contentos porque ahora sí que la máquina se encarga y, en el primer día, se chingó la máquina. Y entonces, los compañeros que estaban ahí en eso decían: “alguien hizo un complot”. Dicen: “¿cómo? No, no fue un complot”. Tenemos que verlo cómo vamos a hacer esto.

Entonces, ahí estaba Sergio, un compañero insurgente. Entonces le llaman. ¿Será que nos pueden echar la mano? Para ver qué. Entonces el compañero insurgente va y lo checa. Y resulta que es un balero que se trabó. Pero no es la culpa del capitalismo pues. Así empezamos a decir: no es culpa del capitalismo. No es la mafia del poder, dijimos. Esto es el problema de nosotros por no darle mantenimiento de la máquina pues. Y luego, un compañero que estaba ahí dice: no hace falta grasa ahí hay cebo (la grasa del ganado pues). Con eso, sin sal, se usa como grasa. No se necesita comprar grasa. Lo único que faltaba pues es la limpieza pues. Darle mantenimiento pues.

Total, necesitamos así que se saliera pues el trabajo.

Empezó pues la coordinación, porque los compañeros estaban ya ahí los que se encargan de tostar; está ahí la compañera pendiente porque es por días de trabajo pues. Y estaban ahí los compañeros choferes esperando para sacar pues el producto. Están ahí los compañeros para embolsar y sellar. Pero todo estaba parado porque la máquina hizo un complot. Y entonces, empezó ahora sí la organización. Un grupo de compañeros y compañeras que ayudan de la ciudad, tuvimos que avisarles que si nos pueden conseguir el balero, para que entonces lo vaya a traer y lo acerque pues donde estamos, mientras nosotros lo mandamos al compañero a recogerla.

Entonces, el colectivismo cuando se organiza y se coordina es como si fuera la rueda pues: gira parejo. Porque entonces así lo resolvimos inmediatamente ahí eso, porque está todo parado. Lo sacó pues el balero el compañero insurgente, lo volvió a meter… y a chambear. Entonces, pues ahí lo tenemos el café ahora.

La idea de esto es de que entonces es para los compañeros, compañeras, hermanos y hermanas migrantes en Estados Unidos. Es apoyar la lucha que están haciendo. Donde les decimos: es necesario que se tienen que organizarse en donde están y de resistir y de rebelarse. ¿En qué forma? Eso es lo que tienen que pensar.

Y el apoyo que estamos dando es incondicional, como lo apoyamos así a los hermanos y hermanas maestros aquí en Chiapas. Es apoyar no para que se venga a ser base de apoyo ni porque le vamos a decir: “esto es lo que tienen que hacer”. Ellos, ellas, son los que tienen que ver. Porque entonces aprendimos de lo que nos enseñaron en el año 94 y 95. Porque lo vimos y lo descubrimos lo que es el arma de lucha que es la resistencia y la rebeldía.

Eso es lo que vemos con los compañeros y con las compañeras comandantes, comandantas. Nos damos la pregunta pues de que si no hubiéramos hecho caso a la idea de las compañeras y de los compañeros bases de apoyo en el 94, porque ellas, ellos lo dijeron de que tenemos que pelear también como bases de apoyo, pero no con las armas como las que tienen las milicianas, los milicianos, los compañeros y compañeras insurgentes, insurgentas. Sino, nosotros estamos en contra del gobierno —así lo dijeron— y por lo tanto no vamos a vendernos, no vamos a rendirnos ni nos vamos a desviar. Tenemos que rechazar esa limosna, ese sobrante, esa migaja. Entonces, como lo entendimos eso empezamos ahora sí a pensarlo cómo. Y gracias a eso, por eso estamos hablando hoy aquí, porque 23 años fue esa lucha con esa arma que se llama resistencia y rebeldía.

Entonces, la comparación que hacemos con los compañeros y compañeras comandantes, comandantas: si hubiéramos hecho 23 años balazos, bombazos, emboscadas, no habría municipios autónomos rebeldes zapatistas, no habría Juntas de Buen Gobierno, no habría educación, o sea, escuelas zapatistas, no habría clínicas ni hospitales zapatistas, ni hubieran pasado tantos encuentros que hemos hecho, porque no iba a dar tiempo. Y sabemos lo que sí va a haber: 23 años de balazos.

Pero esa arma que se descubrió eso es lo que nos ha hecho lo que somos ahora pues. Y entonces, con esa arma de lucha, resistencia y rebeldía por supuesto de que se tiene que organizarse. Entonces, eso es lo que ha hecho de que entonces han construido un pequeño mundo con un nuevo sistema de su gobierno.

Cada quien tiene que ver, pero hemos visto de que el arma de lucha con resistencia y rebeldía sí se puede. Tampoco es que estamos negando la herramienta que tenemos. Nosotros le decimos herramienta a nuestras chimbitas. Es una herramienta más para nosotros, es como tener machetes, es como tener moto sierras, es como tener hacha, es como tener otros tipos de herramientas y ahí va también pues esa chimbita —o sea, el arma pues, ¿no?— Y entonces, cuando se necesita la tienes que usarla, pero hay que saber usarla.

Porque como ya escuchamos aquí el enemigo capitalista no nos va a dejar. No nos van a permitir de que ahora sea el pueblo, mujeres y hombres, que van a tener que mandar. Jamás nos van a permitir. No lo van a negociar ni lo van a dialogar su forma de cómo explotar. No van a decir: “ah bueno, te voy a medio explotar ahora”. No va a haber eso. No va a decir: “ah, entonces renuncio de explotar”. Tampoco. No va a ver nada más que el pueblo, mujeres y hombres que tienen que organizarse.

Entonces, el trabajo colectivo se entiende muy lindo, muy bonito. Una cosa es lo que se sabe decir en la teoría, o sea, en la explicación; es otra cosa cuando vas a hacer en los hechos. Pero en la teoría nos ayuda de entenderlo su gran importancia, lo necesario y el por qué y el  para qué. Y a la hora de que estás enfrentando que no te sale tal cual que en la teoría, no te debe desanimar ahí eso, porque teóricamente sabes por qué, para qué y de qué y su gran importancia.

Y cada quien tiene que hacerlo. Ejemplo, del trabajo colectivo. Yo no sé cómo deberían hacer un trabajo colectivo los maestros y maestras. No sé cómo va a hacer un trabajo colectivo las obreras o los obreros. Cada quien en donde está la tendrán que inventarla, la tendrán que crearla, la tendrán que imaginarla y estudiarla y decidirla y ponerla en la práctica.

Pero el colectivismo sí tiene la fuerza. Y el colectivismo hemos entendido que no es… se dice trabajo colectivo lo que es meramente trabajar la tierra, sino también debe de haber colectivismo en cómo quieres una buena salud, cómo quieres una buena educación y todo lo demás de las trece demandas que las hemos planteado. ¿Cómo queremos eso? En colectivo tiene que salir cómo queremos la ley que debe de haber en donde vivimos. No de que alguien sabe hacer la ley y que ellos la cagan y el pueblo es el que la paga.

Entonces, eso es lo que decimos de que el colectivismo no se trata nada más de cómo trabajar la tierra. Gira en todo. Entonces, ese trabajo colectivo, en este caso mero en producto pues —ahí lo tenemos ahí, aquí lo tiene ya el compañero doctor Raymundo— ojalá de que salga en colectivo de cómo vamos a llevar para entregarles a los hermanos, hermanas, compañeros, compañeras migrantes allá en los Estados Unidos.

Pensamos de que entonces nosotros, nosotras, los que estamos entendiendo pues su gran importancia de lucha, que tenemos que hacerla contra el capitalismo, deberíamos de ingeniar otras cosas de cómo apoyarlos a los hermanos y las hermanas, a los compañeros y las compañeras allá en los Estados Unidos. Porque necesitan apoyo, pero ese apoyo decimos de que entonces que no sea con condición. Porque entonces, si lo condicionamos se va en otro lado. Necesitamos pues ayudarnos, para que de ahí demostremos de que no necesitamos a los otros que quieren dar apoyo, pero condicionado.

Entonces, ya está aquí ya el café. Y entonces, a ver quién va a decir así de que “me lo llevo y les entrego”. No es para que la vamos a vender, sino que queremos pasarlo en los Estados Unidos. Y de allá los hermanos, las hermanas, que se organicen para vender pues ahí. Porque es que se necesita la organización. Hoy más que nunca vemos que se necesita organizarnos contra el capitalismo. Luchar y trabajar.

Una vez de que entonces hemos caminado dentro de lo que creímos en la organización, nos vamos a dar cuenta de que tenemos que reorganizarnos nuevamente. Hasta incluso tenemos que reeducarnos, porque es lo que estamos viendo eso pues. Nos estamos reeducándonos. Estamos reorganizando lo que creíamos que ya estaba organizado.

Entonces por eso es tan importante de organizarse. Es una palabra organizarse. ¿Qué lleva? A lo mejor lleva ajo, a lo mejor lleva aceite, a lo mejor lleva los condimentos pues. Y eso es lo que tienen que ver. Ya hay eso. ¿Qué tipo de organización?, ¿de qué se trata esa organización?, ¿para qué esa organización? Eso es de cada quien, si hay eso.

Por supuesto de que no pase eso de que nos desviamos o que nos vendemos o que nos rendimos. Porque entonces eso es lo que nos pide en contra del capitalismo, eso. Porque entonces dejas de luchar. No puedes decir de que entonces ya no quieres luchar. Y no puedes decir: “Ya no quiero la miseria”. No se puede: dejas de luchar y la miseria se va a hacer peor.

Entonces, son cosas que tenemos que pensarlo pues. Y que cada quien tiene que construir lo que quiere construir. Con ésa su lucha, con ésa su organización.

Entonces, les hacemos pues entrega acá de ese café para que entonces ustedes digan quién está puesto —entendiendo eso que estamos diciendo de que es para esos hermanos y hermanas— y que se organicen para venderlo. Y que estamos pensando que vamos a tener que apoyarles más, pero sólo que tienen que estar resistiendo ahí, porque si no, no le vamos a entregar a Trump el café pues. Necesitamos ahí al pueblo migrante ahí en Estados Unidos que están organizándose para que la siguiente cosecha les entregamos café nuevamente.

Y ojalá de que entonces nos acompañen pues así de apoyar a esos hermanos y hermanas, con lo que vayan a poder. Ya lo tendrán que ver ahí eso pues ustedes.

Gracias.

 

 

LECCIONES DE GEOGRAFÍA Y CALENDARIOS GLOBALIZADOS.

14 de abril del 2017.

Nada ha cambiado”, así dicen.

En Chiapas, los indígenas están igual o peor que antes del alzamiento zapatista”, reiteran los medios de paga cada que su caporal se los indica.

Hace 23 años, de diversas partes del mundo llegó “ayuda humanitaria”.  Los indígenas zapatistas entendimos entonces que no era limosna lo que nos mandaban, sino apoyo para resistencia y rebeldía.  En lugar de zamparnos todo o venderlo, como hacen los partidistas, con esos apoyos fuimos levantando escuelas, hospitales, proyectos para la autogestión.  Poco a poco y no sin problemas, dificultades y errores, construimos las bases materiales para nuestra libertad.

Ayer hemos escuchado al Subcomandante Insurgente Moisés decirnos que las comunidades indígenas zapatistas se organizaron no para pedir ayuda, sino para apoyar a otra gente en otra tierra, con otra lengua y cultura, con otro rostro, con otro modo, para que resista.  Nos ha platicado el proceso seguido para cumplir con eso.  Cualquier que haya escuchado sus palabras puede decir, y no se equivocaría, que lo que se ve en ese largo camino que va del cafetal a este kilo de café empacado, hay una constante: organización.

Pero volvamos a 1994-1996.

Conforme llegaban mujeres, hombres y otroas de diversos rincones del México y del mundo, las zapatistas, los zapatistas entendimos que, en ese calendario, no era una geografía específica la que nos tendía la mano y el corazón.

No era la soberbia Europa la que se condolía de los pobres inditos a los que, inútilmente, había querido exterminar siglos antes.

Fue la Europa de abajo, la rebelde, la que, sin importar su tamaño, lucha día a día.  La que, con su apoyo, nos decía “no se rindan”.

No era el norte revuelto y brutal que es gobierno y Poder escondido detrás de la bandera de las barras y las turbias estrellas quien, simulando humanidad, mandaba migajas.

Fue la comunidad latina y anglo que defiende su cultura y modo, que resiste y lucha, que no se embrutece con la droga del “sueño americano”, la que nos apoyó mientras murmuraba “no se vendan”.

No era el México partidista, el de la nomenclatura de todas las derrotas convertidas en puestos y cargos para los dirigentes y olvido para las bases, quien trataba de cobrar doble: cobrar la sangre de los nuestros y cobrarnos luego la limosna que trajeran.

Fue el México de abajo, el que se organiza sin importar si son muchos o pocos, si salen o no en las noticias, si los entrevistan o no los medios de paga; el que carga sus muertos, sus presos, sus desaparecidos no como un lamento sino como un compromiso.  Ese México fue quien se quitó algo de lo poco que tenía para dárnoslo mientras su mirada nos mandaba: “no claudiquen”.

De África, Asia y Oceanía también llegó el aliento y la esperanza susurrándonos: “resistan”.

Y desde esos años primeros, nosotras, nosotros, zapatistas, entendimos que no nos dejaban una ayuda sino un compromiso, y desde ese calendario nos hemos esforzado por honrarlo.

Aún con todo en contra, acosados por el ejército y paramilitares, difamados por los medios de paga, olvidados por todos quienes descubrieron que no sacarían provecho de nuestro dolor, aún así, nos hemos empeñado en honrar ese debe, todos los días y en todas partes, no sin errores y fallas, no sin tropezones y caídas, no sin muertes.

Ese hombre, esa mujer, esoa otroa, que lucha en otros rincones del planeta, puede decir ahora que luchó a nuestro lado.  Y sin empacho puede dejarnos a nosotros, nosotras, los errores y atorones, y, con justicia, hacer suyos nuestros logros que, aunque pequeños, valen.

Gracias a toda esa gente que fue y es compañera tal vez sin saberlo, no somos lo mismo de hace 23 años.

Hace dos décadas, cada que hablaban nuestros compañeros y compañeras, invariablemente terminaban sus palabras pidiendo disculpas por su manejo del español.

Hoy, sin olvidar su lengua materna, cualquiera de nuestros jóvenes y jóvenas, con cariño le corrigen la prosodia y la ortografía a más de uno, una, unoa con grados universitarios.

Hace dos décadas el EZLN era organización, referente y mando de las comunidades indígenas.  Hoy son ellas quienes mandan y nosotros, nosotras, quienes obedecemos.

Antes las dirigimos y ordenamos, ahora nuestro trabajo es ver cómo apoyamos sus decisiones.

Antes íbamos delante, marcando el rumbo y el destino.  Hoy vamos detrás de nuestros pueblos, no pocas veces corriendo detrás de ellos para alcanzarlos.

Hemos pasado a segundo plano.  Habrá quien piense que eso es un fracaso.

Para nosotros, nosotras, es la buena cuenta que podemos darle a nuestros muertos, a nuestras muertas.  Como a SupPedro, como a la compañera Malena, quien falleció hace apenas unos días, y de quien todavía no podemos hablarles sin que el dolor nos acalambre las manos y se humedezcan las palabras y la mirada.

Así de grande era ella para nosotras, nosotros, zapatistas.

Hemos llegado a estos días y esta reunión con su muerte sobre los hombros y, aunque no explícitamente, su voz ha tomado la nuestra.

Hace un par de días hemos querido saldar una deuda de honor con quienes hoy nos faltan y mucho.  Hemos querido hacer nuestras las palabras que imaginamos suyas si aquí estuvieran, a nuestro lado, como lo estuvieron toda su vida.

Pero ahora debemos seguir, y hacerles saber a todos que nuestras comunidades, nuestros pueblos, han decidido que es el momento de recordarles a quienes creyeron y confiaron en nuestra bandera y modo, que aquí estamos, que resistimos, que no nos rendimos, que no nos vendemos, que no claudicamos.

Queremos que sepan que ahora pueden contar con nosotros, nosotras, con las comunidades zapatistas.  Que aunque poco y a la distancia, les apoyaremos.

Y tampoco será nuestro apoyo una limosna.  También será para ellos, ellas, elloas, ustedes, un compromiso.

Porque esperamos que resistan hasta lo último.  Esperamos que no se rindan, que no se vendan, que no claudiquen.

Porque esperamos que aún en los momentos en que se sientan más solos, más derrotados, más olvidados, tengan en su dolor y su angustia al menos una certeza: la de que hay alguien que, aunque lejos y con el color de la tierra, les dice que no están solos, solas, soloas.  Que su dolor no nos es ajeno.  Que su lucha, su resistencia, su rebeldía, también es la nuestra.

Les apoyaremos como es de por sí nuestro modo, es decir, un apoyo organizado.

Y deben saber y tener bien claro, que en este apoyo va nuestro cariño, nuestra admiración, nuestro respeto.

El empaque no lo dice, pero dentro va el trabajo de los hombres, mujeres, niños y ancianos zapatistas.

Porque hace ya varios años que entendimos que nuestro anhelo no es local, ni nacional, es internacional.

Entendimos que para nuestro empeño las fronteras estorban.  Que nuestra lucha es mundial.  Que siempre lo ha sido, pero que no lo sabían quienes nos parieron y que fue hasta que la sangre indígena tomó el timón además del motor, y marcó el rumbo, que descubrimos que el dolor, la rabia y la rebeldía no tienen pasaporte y que son ilegales para el arriba, pero son hermanas para el abajo.

Hoy podemos decirle “compañero”, “compañera”, “compañeroa” a cualquiera que resista, se rebele y luche en cualquier parte del planeta.

Ésa es la nueva geografía que no existía en aquel otro calendario.

Así que reciban nuestro apoyo sin pena.

Recíbanlo como lo que es, como un saludo.

Con eso como pretexto sacudan al mundo, arañen los muros, digan “no”, levanten el corazón y la mirada.

Que si el poderoso no los ve ni los oye, en cambio los miran y los escuchan las zapatistas, los zapatistas que, aunque no somos grandes, venimos rodando desde siglos y sabemos bien que el mañana es parido como debe ser, es decir, abajo y a la izquierda.

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De individu@s y colectiv@s.

Hay muchas cosas que no podemos explicar.  Sabemos que son así, pero nuestro conocimiento es rudimentario y no podemos explicar por qué.

Ya ven, por ejemplo, que “los cabezas grandes” nos dicen que no sabemos marxismo (no sé si eso es un defecto o una virtud), que somos una fantasía alargada en el tiempo por causas que no pueden explicar pero que son sospechosistas.  Como no es posible que un grupo de indígenas piensen, quiere decir que es el hombre blanco o alguna fuerza oscura la que nos manipula y nos lleva a no sé dónde.

Nuestro conocimiento, nos dicen, no es más que voluntarismo y buena suerte en el mejor de los casos, o simple manipulación de alguna mente perversa en el peor.

Pero no es que les preocupa si alguien nos manda y orienta.  Lo que les molesta es que no sean ellos.  Les incomoda que no obedezcamos, que la insumisión en estas tierras no sea una bandera sino ya una forma de vida.

En resumen, les molesta e incomoda que seamos zapatistas.

Y la misma incapacidad que nos suponen para la lucha, la extienden al conocimiento.

Nos siguen viendo desde arriba.  Desde sus amplios y lujosos barandales se asoman a mirarnos con burla, con lástima, con desaprobación.  Y regresan luego a sus espaciosos camarotes a masturbarse pensando en su bonanza y bienestar.  Excitándose al imaginar el dolor en el otro, la desesperación en la otra, la angustia en loa otroa.

Porque ellos, van arriba del soberbio barco, navegan la gran finca flotante que recorre las geografías y calendarios actuales.

Pero si se vuelven a asomar y dirigen su mirada abajo y a la izquierda, con preocupación más cerca nos miran.

Pero no, no es que hayamos crecido para alcanzarlos.  No es que nos estiremos para tratar de llegar a ser como ellos.

No, nosotros, nosotras, no somos ellos.  Y no queremos serlo.

Si más cerca nos ven es, simple y sencillamente, porque su soberbio buque se hunde.  Se hunde irremediablemente, y lo saben el finquero, los capataces y caporales, que ya tienen listas las barcas para abandonar el navío cuando la catástrofe sea tan evidente que nadie pueda negarla.

Pero no me hagan caso.  Ellos son los grandes estudiosos, los que manejan con habilidad las nuevas maravillas tecnológicas.  Ellos son quienes pueden, con un golpe de dedo, encontrar justificaciones para su cinismo, su ruindad, su imbecilidad que, no por vestirse de ilustrada, deja de ser lo que es: una chambonada pedante y cínica.  Ellos que, con maña, obvian los argumentos en contra que se encuentran ahí mismo, que trucan y editan palabras y hechos para acomodarlos a conveniencia.

Y no les interesa siquiera corregirnos.  Sólo quieren consolarse en su bajeza, en su soledad.  Y se pretenden individuales, únicos, irrepetibles, pero no son más que una más de millones de moscas revoloteando en la mierda.

Ellos que creen saber y no saben.  Ellos que quieren ganar, y pierden.

Porque ellos se creen que están a salvo del colapso.  Que el dolor siempre será ajeno.

¿De veras creen que la desgracia tocará antes a su puerta y pedirá permiso para entrar en su vida?

¿Creerán que habrá un anuncio antes, que habrá una aplicación para el celular que les avise que se acerca la tragedia?

¿Esperan que sonará la alerta y podrán salir en orden de su trabajo, su casa, su auto y agruparse en tal punto?

¿Esperan que en sus miserables mundos, aparecerá, de pronto, la señalización que indique: “punto de reunión en caso de apocalipsis”?

Ellos, ¿tienen en sus pueblos, en sus colonias, en sus ciudades, en sus países, en sus mundos, una puerta con un letrero luminoso encima rezando “SALIDA DE EMERGENCIA”?

¿Suponen que será como en las series y películas de catástrofes, que todo es normal y en un instante todo se descompone?

Puede ser.  Ellos son quienes saben, quienes imparten juicios y condenas.

Pero, según nosotros, nosotras, zapatistas, la pesadilla la va construyendo el Poderoso poco a poco.  Las más de las veces, la presenta como un beneficio, un avance.  En veces es el progreso, el desarrollo, la civilización.

Pero ya ve usted que somos indígenas, lo que, según ellos, quiere decir ignorantes, manipulados por la religión, o la necesidad, o por ambas.

Para ellos no tenemos ni la capacidad ni el raciocinio para diferenciar una cosa de otra.

Para ellos no somos capaces de la mínima elaboración teórica.

Pero, por ejemplo, hace más de 20 años señalamos el colapso que sufriría la globalización neoliberal.  Ahora los cabezas grandes descubren que, en efecto, la globalización explosiona, y escriben ensayos minuciosos para demostrar lo que se puede constatar apagando la televisión, la computadora o dejando en paz el celular unos instantes, y ya no digamos salir a la calle, bastaría asomarse a la ventana para constatar lo que pasa.  Se citan y recitan entre sí, se felicitan e intercambian zalamerías y cachondeos teóricos (ok, también carnales, pero cada quien con su cada cual).

Si hubiera justicia teórica, se reconocería que los más pequeños de los pequeños se asomaron antes a la catástrofe en curso y la señalaron.

No dijeron si era buena o mala, no abundaron y redundaron en citas de pie de página, ni acompañaron sus aseveraciones con referencias a nombres extraños con muchos grados académicos.

Les cuento esto porque, hace un par de días, les platicaba yo que, entre los papeles  del SupMarcos, encontré ese texto que se supone explica las razones y motivos que llevaron a un escarabajo de nombre de pila Nabucodonosor, a elegir un nombre de lucha y una profesión ídem, abandonar su casa y familia, y armado con una cáscara de cacaté como yelmo, una tapa de plástico de un frasco de medicina como escudo, un clip desdoblado como lanza, y una ramita como espada (que se llamaba, por supuesto, Excalibur), elegir un amor imposible, asignarle a una tortuga la misión de cabalgadura con el paradójico nombre de “Pegaso”, escoger de escudero a un guerrillero de nariz evidente, y lanzarse a recorrer los caminos del mundo.

Pero no buscaba yo ese texto.  Porque en las últimas fechas he leído y escuchado estudios y análisis que sostienen que parece, es probable, puede ser, es un supositorio, la globalización neoliberal no es la panacea prometida y, en realidad, está acarreando más perjuicios que beneficios.

Y fui entonces yo a hurgar en ese baúl porque creía haber leído eso antes.

Y pues lo encontré y aquí se los leo.  Tiene fecha de abril de 1996 y es una ponencia redactada por un escarabajo.  Se titula:

“ELEMENTOS PROMISORIOS PARA UN ANALISIS INICIAL COMO PRIMERA BASE DE UN ACERCAMIENTO ORIGINAL A LAS PRIMOGENITAS CONSIDERACIONES FUNDAMENTALES ACERCA DEL BASAMENTO SUPRAHISTORICO Y SUPERCALIFRAGILISTICOESPIRALIDOSO DEL NEOLIBERALISMO EN LA COYUNTURA DECISIVA DEL 6 DE ABRIL DE 1994 EN PUNTO DE LAS 0130, HORA SURORIENTAL, CON UNA LUNA QUE TIENDE A VACIARSE COMO SI FUERA BOLSILLO DE TRABAJADOR EN EL AUGE DE LAS PRIVATIZACIONES, LOS AJUSTES MONETARIOS Y OTRAS MEDIDAS ECONOMICAS TAN EFICACES QUE PROVOCAN ENCUENTROS COMO EL DE LA REALIDAD” (Primera de 17,987 partes).

La ponencia es bastante sintética. De hecho, se compone de una sola frase que dice así:

“El problema con la globalización en el neoliberalismo es que los globos se revientan”.

Oh, yo entiendo que en una publicación “seria” de la academia o del limitado universo de los medios de paga, no se puede citar a pie de página: “Don Durito de La Lacandona. Op. Cit. 1996).  Porque luego habría que aclarar, al final de la publicación, que el autor referido es un escarabajo que se cree andante caballero y cuyo rastro se perdió en La Realidad, el 25 de mayo del 2014.

Pero les decía yo que hay muchas cosas que no podemos explicar por qué, pero son así.

Por ejemplo, la individualidad y lo colectivo.

En colectivo es mejor que individual.  No puedo explicarles científicamente por qué, y tienen todo el derecho de acusarme de esotérico, o algo igualmente horrible.

Lo que hemos visto en nuestro limitado y arcaico horizonte es que el colectivo puede sacar a relucir lo mejor de cada individualidad.

No es que el colectivo te haga mejor y la individualidad te haga peor, no.  Cada quien es quien es, un complejo manojo de virtudes y defectos (lo que sea que signifiquen unas y otros), pero en determinadas situaciones afloran las unas o los otros.

Prueben aunque sea una vez.  No les va a pasar nada.  En todo caso, si son tan maravillosos como se conciben a sí mismos, pues entonces reforzarán su posición de que el mundo no los merece.  Pero tal vez encuentren dentro de ustedes mismos habilidades y capacidades que no sabían que tenían.  Prueben, total, si no les gusta siempre pueden volver a su cuenta de tuiter, a su muro de feisbuc, y desde ahí seguir dictándole al mundo entero lo que debe ser y hacer.

Pero no es por eso que ahora les recomiendo que trabajen y luchen en un colectivo.  El asunto es que la tormenta viene.  Lo que se ve ahora no es ni remotamente el punto más álgido.  Lo peor está por venir.  Y las individualidades, por muy brillantes y capaces que se sientan, no podrán sobrevivir si no es con otros, otras, otroas.

Nosotras, nosotros, hemos visto como el trabajo colectivo no sólo ha permitido la supervivencia de los originarios a varias tormentas terminales, también avanzar cuando son comunidad y desaparecer cuando cada quien ve por el bienestar propio individual.

En lo que se refiere a las comunidades indígenas zapatistas, el trabajo colectivo no lo llevó el EZLN, tampoco el cristianismo, ni Cristo ni Marx tuvieron qué ver con el que, en momentos de peligro, frente a amenazas externas, para las fiestas, la música y el baile, la comunidad en territorios de los pueblos originarios se hace un solo colectivo.

En fin, ahí lo vean.

Pero, como quiera, yo les recomendaría que aprovechen lo que va a hacer el Congreso Nacional Indígena a partir de mayo de este años.  Esperamos de veras que el CNI cumpla su propio mandato y no caiga en la búsqueda de votos y de cargos, sino que lleve el oído hermano para quien abajo es dolor y soledad, que lo alivie con el llamado a la organización.

El andar de estas compañeras y compañeros va a hacer visibles barrios, comunidades, tribus, naciones, pueblos originarios.  Acérquense a ellos, ellas, a los indígenas.  Abandonen, si pueden, la lente del antropólogo que los ve como bichos raros y anacrónicos.  Deje de lado la lástima y la posición de misionero evangelizador que les ofrece salvación, ayuda, conocimiento.  Acérquese como hermana, hermano, hermanoa.

Porque, cuando llegue el tiempo en que nadie sepa a dónde ir, esos originarios, los que hoy son despreciados y humillados, sabrán a dónde el paso y la mirada, sabrán el cómo y el cuándo.  Sabrán, en suma, responder a la pregunta más importante y urgente en esos momentos: “¿qué sigue?”

-*-

Ahora, ya para terminar, algunos señalamientos breves.  Algunas pistas, pues.

.- Cuando Trump habla de recuperar las fronteras de EU, dice que es la de México, pero la mirada del finquero apunta a territorio del Mapuche.  La lucha de los originarios no puede ni debe circunscribirse a México, debe alzar la mirada, el oído y la palabra e incluir todo el continente, desde Alaska hasta Tierra de Fuego.

.- Cuando en la voz del Subcomandante Insurgente Moisés, decimos que el mundo entero se está convirtiendo en una finca y los gobiernos nacionales en capataces que simulan poder e independencia cuando el patrón se ausenta, no sólo estamos señalando un paradigma con consecuencias para la teoría.  También estamos señalando un problema que tiene consecuencias prácticas para la lucha.  Y no nos referimos a las luchas “grandes”, las de los partidos políticos y los movimientos sociales, sino a todas las luchas. El zapatismo, como pensamiento libertario, no reconoce a los ríos Bravo y Suchiate como límites de su aspiración de libertad.  Nuestro “para todos, todo” no reconocer fronteras.  La lucha contra el Capital es mundial.

.- Entre las opciones, nuestra posición ha sido y es clara: no hay capataz bueno.  Pero entendemos que alguien haga, la mayoría de las veces como terapia de consuelo, una diferenciación entre los malos y los peores.  Ok, quien poco hace, con poco o nada se conforma.

Pero ellos deberían tratar de entender que quien arriesga todo, todo quiera.  Y para nosotras, nosotros, zapatistas, el todo es la libertad.

No queremos elegir entre un patrón cruel y uno bondadoso, simple y llanamente no queremos patrones.

Pues eso es.

Muchas gracias.  Digo, además de las que me adornan.

SupGaleano.

Abril del 2017.

DEL CUADERNO DE APUNTES DEL GATO-PERRO.

I.- Imágenes de la Finca Global.

Han llamado a cuentas a los señores John McCain y John Kelly.  El primero es senador y el segundo es secretario de Seguridad Nacional, ambos en el gobierno norteamericano.  El patrón les reprocha el comentario sobre que sería un problema que una candidatura de izquierda llegara a la presidencia de México, lo que ha sido aprovechado por uno de los precandidatos para promoverse.

Tanto McCain como Kelly se miran entre sí extrañados y argumentan: “pero si nos estábamos refiriendo a lo que pretenden los fuckin indios frijoleros brownies, que están diciendo que pueden gobernar no sólo México sino el mundo entero con su fucking council.  Ellos sí son un problema, no sé por qué el otro se sintió aludido, si él y nosotros sabemos que no representa amenaza alguna como no sea para sí mismo”.

El patrón, que sea el finquero, que sea el capitalista, los escuchó y movió la cabeza asintiendo con aprobación.  Les dio orden de retirarse y llamó luego a Donaldo y a su mamá (que sólo aparece aquí para mentarla), así como a los principales líderes políticos para darles indicaciones.

Horas después, en solemne sesión del congreso norteamericano, el Trump condecoró al senador McCain y al general Kelly con la medalla al mérito capitalista, el más alto honor que el patrón otorga a capataces, mayordomos y caporales.

La sesión transcurría sin mayores contratiempos cuando empezó a detectarse mucha bulla en la sala de prensa donde los corresponsales asignados a la Casa Blanca se aburrían soberanamente.  De pronto, todos se agolparon en torno a uno de los monitores.

Resulta que una colega, más aburrida que el copete del Trump, se puso a “zapping” en la red y había llegado a la página del Sistema Zapatista de Televisión Intergalactica (“SIZATI” por sus siglas en español).

En la pantalla se observaba la misma ceremonia pero con una cámara que tomaba todo a espaldas de donde el Trump estaba.

En la imagen se veía que el Trump traía un papel pegado en una de las nalgas que decía “Kick me”, y otro en la otra nalga que rezaba “Fuck me”  y uno más, a la altura del hombro izquierdo, en el que se leía “Vamos por todo para todoas” y firmaba “El fucking Congreso Nacional Indígena”.

Los corresponsales enloquecieron y llamaron frenéticos a sus redacciones, las principales cadenas televisivas del mundo suspendieron su programación habitual para enlazarse con el SIZATI.  En todo el planeta las pantallas se llenaron de las nalgas del señor Trump.

Las consecuencias no se hicieron esperar: la muy honorable, discreta y recatada familia Kardashian sufrió un síncope cardíaco porque su reality show perdió el 100% de la audiencia; el mundo entero no vio la escena culminante de la serie The Walking Dead, donde Darill le confiesa su amor a Rick y, cuando se besan apasionadamente el Rick con el Flechitas, ¡zás!, la Michone les corta la cabeza a ambos y, enfundando su katana, dice, mirando a la cámara: “mejor me voy a la fuckin selva lacandona a buscar a mi verdadero amor, el fuckin SupGaleano, no vaya a ser que me dé baje la fuckin Rousita”; y tampoco pudieron ver el último episodio de la serie Games of Thrones, en la que la Dayanaris le da un su besito a Tyron, demostrando que lo fuckin pequeño gana cuando cuenta y que, en efecto, John Snow no sabía nada.

Desde el podio del congreso, Trump observó la agitación en los corresponsales y pensó para sí que al fin la fuckin prensa había entendido la grandeza de él, o sea del Trump himself.

Horas después la séptima flota naval de los fuckins marines y la fuckin 101 división aerotransportada vigilaban las mares y cielos del mundo, esperando que los servicios de inteligencia de la OTAN descubrieran la ubicación del fuckin SIZATI para lanzarle 3 mil misiles Tomahawk con 3 mil cabezas nucleares cada uno, además de la madre de todas las bombas.

Al bunker del patrón llegó la comunicación: “los fuckin bastards are fuckin every where” que, en español, se puede traducir como “no tenemos una fuckin idea de donde están esos weyes”.

La industria militar trabajaba ya a todo vapor para surtir un nuevo pedido de misiles, así que había que gastar los que ya había, si no, la fuckin sociedad del finquero se iba a enojar.  El patrón garabateó una nueva orden.  El fuckin secretario de la defensa gringo miró desconcertado al finquero.  El mandamás lo miró nomás con cara de “cumple y ya”, y el militar corrió a trasmitir la nueva fuckin orden.

Los 3 mil fuckin misiles Tomahawk recibieron un nuevo fuckin target: la fuckin Casa Blanca (la de Trump, se entiende, dont worry fuckin Peña Nieto).

Disparen”, ordenó el fuckin finquero, “ya encontraremos otro fuckin capataz”.

Unas pocas horas después los líderes mundiales expresaban su pesar al “hermano pueblo de los Estados Unidos”, y una larga fila de suspirantes esperaba su turno afuera de la casa grande del patrón.

Entre los formados se pudo distinguir a la Hillary, al Chapo, a la Calderona y al aspirante a policía, Aurelio Nuño Ramsey, que repetía para sí mismo “se dice read, no red”.

Muy lejos de ahí y en el suroriental estado mexicano de Chiapas, en lo alto de una ceiba, conectada su compu a internet mediante una antena que les fabricaron el SubMoy y el Monarca con la tapa de una olla, bejuco, maskin tape y un modem de usb, una niña y un niño se miran entre sí desconcertados y ella le reprocha a él: “te dije que no le dieras click ahí”.  El niño se defiende “Acaso fui yo”.  En medio de los dos infantes, un animalito que parece un gato… o un perro, mueve alegremente la cola y sonríe con fuckin malicia.

(fuckin fade out)

-*-

 

II.- Defensa Zapatista y la piedra en el camino.

¿Por qué son así los pinches hombres?

La pregunta viene de la puerta de la champa y es la niña Defensa Zapatista quien, en jarras, me mira con severidad.

Me ha sorprendido.  Yo estaba tratando de descifrar cómo era posible que más de 50 misiles Tomahawk norteamericanos hubieran provocado sólo 5 ó 6 muertes en el aeropuerto militar en Siria.  O esos Tomahawk estaban hechos en China, o los gringos le habían avisado antes a los rusos para que tuvieran tiempo de desalojar.

Podría pedirle a Defensa Zapatista su opinión pero creo que el momento no es oportuno.  Porque, mientras les cuento esto, la niña ya está dentro de la champa y se ha plantado frente mío.  A su lado, el gato-perro también me mira fijamente con reprobación.

Yo estaba a punto de responder “¿así cómo?”, pero la niña no está esperando una respuesta sino que sólo se asegura de que la escucho.  Sigue:

“¿Qué así los hizo el dios o es que ustedes estudian para ser tarugos?  ¿O se preparan o se entrenan para ser babosos?”

¿O ya vienen así, pero cuando son pichitos no se sabe y cuando ya crían entonces el que es tarugo es hombre y la que es lista es mujer?

Yo estoy preparando un largo discurso de, como quien dice, defensa de género, pero hay un machete demasiado cerca de la embravecida niña y dudo que sea prudente intentar moverme siquiera porque el gato-perro le gruñe, hostil, a mis botas.

No alcanzo a entender qué es lo ha provocado la furia zapatista de la niña ídem, pero ella no se detiene ni para tomar aire.

¿Qué acaso las como mujeres que somos no lo sabemos usar el machete?  Sabemos.  Y lo sabemos trabajar la tierra y cuándo se roza y cuándo se quema y cuándo se siembra.

¿Qué acaso no sabemos de animales?  O sea de otros animales, no digo de los hombres.

Cuando la tormenta amaina, le pregunto a Defensa Zapatista qué es lo que pasó que la tiene tan embravecida.

Entre amenazas y protestas de género, la niña me cuenta:

Resulta que el comisariado autónomo llegó a medir en el potrero porque van a poner un templete para el próximo CompArte.

Defensa Zapatista quería que el templete estuviera en un costado, del lado del arroyo.  Así, más adelante, podía servir para que ella sube a recibir el trofeo cuando complete el equipo y gane el campeonato.

El comisariado ha visto que es mejor atrás de la portería que da al camino real, y no hace caso de los argumentos de la niña quien, al verse contrariada, decidió que el comisariado, como es hombre, está atacando sus derechos de “como mujeres que somos” y le empezó a dar, como quien dice, la clase política.

Me cuenta que la cosa se puso grave porque el Gato-perro se sintió obligado a intervenir en la argumentación y mordió al comisariado en el tobillo.  Así que el perro, gato o lo que sea y la niña, fueron a parar a la escuela donde la promotora de educación escuchó escandalizada la, como quien dice, “relación de los hechos” que le contó el comisariado.

Resultado: de castigo, la niña y el gato-perro tenían que buscarlo y hablarlo al SupGaleano para que él les explicara por qué es importante el arte en la lucha.

Yo no vi mucha disposición de aprendizaje que digamos, ni en la niña ni en el animalito. Así que traté de aplicar mi famoso método pedagógico “vuelta y vuelta”, que se basa en el postulado filosófico de que “no hay problema lo suficientemente grande, como para no darle la vuelta”.

Entonces les conté el siguiente cuento:

 

“La Piedra en el camino”

Habrá una vez una comunidad.  Todos los días, muy temprano, los hombres y mujeres se tomaban su café y un poco de frijolito y, después de meter una bola de pozol y una botella con agua en la morraleta, se iban a la milpa colectiva.  Así era todos los días, y el andar del poblado indígena seguía su vida de resistencia y rebeldía.

Pero resulta que un día llovió muy fiero y una gran piedra se soltó de un cerro y llegó a tapar el camino a la milpa.  Fue todo el pueblo a ver.  Sí, era una piedra muy grande.  Probaron a moverla pero nada, ni tantito.

Entonces ahí mismo hicieron asamblea y se pusieron a dar su pensamiento de qué hacían.

Unos dijeron que ni modo, que hay que buscar otro lugar para hacer la milpa.

Otros decían que no, que el terreno ya estaba rozado y de balde quedaba si ya no lo trabajaban.

Otros decían que la piedra la había puesto ahí la mafia del poder como parte de un complot contra el Concejo Indígena de Gobierno del Congreso Nacional Indígena.

Entonces siguieron discutiendo y se hicieron varios grupos: un grupo decía que había que rezarle al dios para que quitara la piedra, otro grupo decía que qué dios ni qué nada, que la ciencia; y el otro uno decía que había que investigar y descubrir las huellas del chupacabras Salinas, el De Gortari, no el Pliego.  Porque el Salinas De Gortari era el Salinas malo y el Salinas Pliego era el Salinas bueno.

Entonces cada grupo se puso a hacer lo que pensaba.

Los del rezo trajeron incienso y una imagen del santo patrono del pueblo, hicieron un pequeño altar y ahí estaban reza y reza.

El otro grupo fue por sus cuadernos y la cinta métrica y se pusieron a medir y calcular para, haciendo palanca con un palo, mover la piedra.

El otro uno fue por el equipo de detective marca “Mi Alegría” y con lupa y microscopio revisaban la piedra para ver si el chupacabras había dejado huellas de su pezuña.

Los tres grupos ahí estaban, haciendo lo que pensaban era mejor para resolver el problema.

En eso estaban cuando llegó una niña caminando.

Venía de la milpa.

Todos la rodearon y le empezaron a hacer preguntas.

El grupo de la rezadera le preguntaba si el dios le había mandado un ángel que la había llevado volando encima de la piedra, y empezaron a gritar “¡milagro!, ¡milagro!”, y a cantar salmos y alabanzas.

El grupo científico le preguntó cómo había resuelto la distribución de punto de apoyo, fuerza y resistencia, y se pusieron listos para tomar el apunte en sus cuadernos.

El tercer grupo le pidió las pruebas de la participación del chupacabras malo, mientras redactaban un desplegado donde los abajo firmantes convocaban a todos a apoyar con su voto al redentor en turno.  El desplegado saldría en los medios de comunicación propiedad del chupacabras bueno.

La niña callaba y miraba a todos extrañada.

Al fin la dejaron hablar y ella explicó que, cuando salió en la mañana con otro niño, ahí estaba la pinche piedra (así dijo) y que como no se podía pasar, fueron, el niño y ella, por el machete y entonces hicieron un camino que le da la vuelta a la pinche piedra (así dijo) y, con su manita, señaló el pique que, en efecto, le daba la vuelta al obstáculo y se conectaba con el camino más adelante.  A su lado, el niño callaba.

Hasta entonces los tres grupos se percataron del caminito.

Todos celebraron y felicitaron a la niña porque había resuelto “la” problema.

El comisariado se echó un discurso alabando a la niña.  Que ella sí había pensado que es muy importante el camino a la milpa y por eso había hecho el camino.

Todos aplaudieron y pidieron que la niña dijera su palabra.

La niña pasó al frente de la asamblea y explicó:

Acaso estoy pensando en eso que dicen, yo sólo quería recoger unas flores de Chene´k Caribe para que mi hermanita juega, y el Pedrito aquí presente quería huellar al tejón para que no roba el maíz”, y mostró las flores a la asamblea, mientras el niño se escondió detrás.

Todos quedaron callados y un poco con pena.

Al fin el comisariado tomó la palabra y dijo: “pues hay que hacer fiesta”.

“Sííí” dijeron todos y se fueron a echar fiesta.

Tan-tan.

Defensa Zapatista escuchó con atención todo el cuento.

Entonces el gato-perro fue al rincón donde está mi machete y, moviendo la cola, le ladró y maulló a la niña.  Defensa Zapatista lo quedó viendo y, de pronto, se puso de pie exclamando “¡Claro!”, y fue y tomó el machete.

¿Vas a hacer otro camino?”, le pregunté.

¡Qué camino ni qué nada!”, me dijo ya en la puerta.

Voy a ir a buscar al Pedrito y en colectivo vamos a destruir el templete del comisariado.  Al Pedrito lo voy a poner de guardia para que vigile si se acerca el enemigo.  Y ya luego vamos a hacer otro templete más bonitillo que el del comisariado y le vamos a poner muchas flores y colores y va a estar bien alegre y los musiqueros y las bailadoras van a querer irse a nuestro templete y no al del comisariado que va a estar bien triste porque es de los pinches hombres.  Y le voy a decir a los musiqueros que lo hagan la canción de que ganamos el partido, y lo voy a convencer a las bailadoras que se entran a mi equipo y así ya vamos a ser más, aunque dilate, pero vamos a ser más.”

Se fue Defensa Zapatista.  Yo me quedé en la champa, pensando qué es lo que había fallado en mi método pedagógico.

Ahora estoy aquí, sentado fuera de la champa, esperando a que me avisen que Defensa Zapatista está castigada en la escuela, con el Gato-perro durmiendo en su regazo, mientras escribe en su cuaderno 50 veces “no debo hacer caso de los cuentos del fuckin SupGaleano”.

Fuckin gracias.

SupGaleano.

Abril del 2017.

 

 

PALABRAS DE CLAUSURA DEL SEMINARIO DE REFLEXIÓN CRÍTICA “LOS MUROS DEL CAPITAL, LAS GRIETAS DE LA IZQUIERDA” 

Palabras del Subcomandante Insurgente Moisés, viernes 15 de abril de 2017

Buenas noches.

Gracias compañeras y compañeros de México y del mundo.

Gracias hermanas y hermanos de México y del mundo.

Gracias les digo porque hicieron un gran esfuerzo por escucharnos estos días y esfuerzo por llegar y esfuerzo por regresar, no es cualquier cosa eso.

Dijimos muchas palabras los ponentes, les toca cernir para ver cuál le sirve para organizarse, trabajar y luchar, allá donde viven.

Sólo les insistimos, El mundo los van a convertir, en sus fincas, el capitalismo.

Eso, nos está diciendo, que tenemos que organizarnos, luchar y trabajar nosotras y nosotros los pobres en el mundo.

Ya vimos, ya entendimos y ya dijimos tantas y tantas veces, como nos tienen el capitalismo, allá en nuestros pueblos donde vivimos cada quien, o sea en el país donde vivimos, o sea en el continente donde somos.

Hoy descubrimos, lo que tenían oculto el capitalismo de lo que nos van a hacer, y hasta descubrimos el nombre, que ya tienen de como se llamará y dicen “el mundo es mí finca” y en él hay y la tengo y la tendré mis acasillad@s.

Esto nos está diciendo, que deberíamos ver y pensar ya de organizarnos, trabajar y luchar como mundo que somos los pobres, como guardianas y guardianes del mundo que somos y decirle, No el capitalismo

Pensemos como organizarse, como luchar y trabajar en el mundo, que quieren ser su finca el capitalismo, se ve que ya no tenemos que luchar sólo para un país, sino en el mundo. Es lo que estuvimos escuchando aquí, es lo que estuvimos diciendo aquí, que lo que pasa en México y lo que les pasa en los otros países de américa y estamos seguros que así esta los otros continentes, porque es el mismo capitalismo que está chingando ahí, no se necesita ser demasiado experto para saber si en los otros continentes explotan ahí el capitalismo, creemos que sí debemos ser expertos de comodestruir el capitalismo para que ya dejemos que vuelva a renacer esas maldades.

Todas y todos debemos estudiar, pero no solo debemos quedar en estudio, sino practicar lo que entendimos en el estudio, estudiar las historias para mejorar en la práctica, para avanzar.

El estudio no sólo en los libros que es bueno, también es estudio, el pensar de cómo está la vida o de pensar de cómo será hacer un bien, o de como estuvo tan mal la vida y porque así y como debería ser.

Todos decimos la palabra, revolución o cambio, ese cambio o revolución debe ser para todas y todos los hombres y mujeres del mundo, no es revolución o cambio si solo para unos cuantos hombres y mujeres, es como la justicia, la democracia y la libertada es para todos y todas y para unos cuantos, pues así en todo.

Hoy, nos está llamando los compañeros y compañeras del Congreso Nacional Indígena, a organizarnos para luchar del campo y la ciudad contra el capitalismo.

No nos está llamando de buscar voto, nos están llamando, nos están buscando losmillones de pobres del campo y de la ciudad para organizarnos y destruir al capitalismo en el mundo

Así que no se preocupen compañeras y compañeros, votes o no votes, no es el problema, el problema se llama capitalismo, se llama explotación en que nos tienen y padecemos.

Lo que queremos y quieren los compañeros y compañeras del Congreso Nacional Indígena, es que en todo México estemos organizados campo y la ciudad y anticapitalistas.

No hay otro camino, el remedio de estas maldades que padecemos por culpa del capitalismo. Es organizarnos, eso se trata del recorrido, de llamado candidata y consejo indígena de gobierno, es como una comisión que va ser su gira nacional, para llamarnos a ORGANIZARNOS.

A escuchar directamente a las mujeres y hombres del campo y de la ciudad, o sea ese consejo indígena de gobierno y la candidata, son nuestros huidos, y nuestros ojos, para qué, pues es para que nos digan cómo no han podido resolver esas necesidades el mal sistema capitalista hecho gobierno en su viva voz de los pueblos y los pueblos saben cómo debe ser resuelto esas necesidades, pero no hay pueblo organizado que enfrente eso, porque en este sistema en que nos tienen, no somos tomados en cuenta. Es por eso nos tenemos que organizarnos, sin que nadie les pedimos permiso.

Así como no nos pidieron permiso si nos van a explotar, pues así no hay por qué vamos a pedir permiso de cómo vamos a organizarnos en contra de esa explotación.

Nosotras y nosotros nos vamos a dirigirnos, no permitamos que alguien nos dirija, escuchamos propuestas y no que nos impongan, eso ya no, ya lo vivimos, pueblo manda y gobierno obedece, decimos nosotras y nosotros los zapatistas.

Es una oportunidad más para escucharnos, donde juntemos la rabia digna y la sabiduría y la inteligencia, nosotras y nosotros el pueblo de México del campo y la ciudad, y marquemos nosotras y nosotros nuestro camino en donde debe de ir nuestro destino, y no que el capitalismo nos marque el camino donde debemos caminar y por donde va nuestro destino, que ya tanto hemos hablado ya de esas maldades.

De esto se trata el esfuerzo del Congreso Nacional Indigena, es por eso sale la candidata y el concejo indígena de gobierno. No de buscar voto, ya la sabemos que va ver pocos votos y de esos pocos votos todavía te hacen fraude y ellos el mal sistema lo revivirán los muertos para que voten para que ganen ellos, ¡Ya basta ya eso!

Estamos buscando el camino de nuestro destino, eso es el encargo que la tienen las compañeras y los compañeros del consejo indígena de gobierno y la vocera candidata independiente, tejer la organización de los pueblos originarios, tejer la decisión de eso pueblos. También los no indígenas.

El congreso Nacional Indigena y el consejo indígena de gobierno y la vocera, siempre debe dirigir su mirada hacia abajo, su oído atentos en la de abajo, ya no ver, ni oir a allá arriba, no vendrá la vida ahí, solo muerte.

Construyamos nosotras y nosotros el mundo donde habrá vida. Para eso hay que estar organizados y organizadas.

Necesitamos organizarnos, no vamos a cansar de decirlo eso, porque solo es lo que nos queda, organizarse es lo que nos queda, con inteligencia y sabiduría, como los del campo y de la ciudad.

Compañeras y compañeros, hermanas y hermanos de México y del mundo, implica organizarse, por cómo queremos una nueva justicia, por cómo queremos la verdadera democracia, por cómo debemos vivir y trabajar nuestra libertad.

Implica organización por cómo vamos a tomarnos en cuenta de cómo vamos a hacer las nuevas leyes nacida de los pueblos.

Implica organización, por cómo vamos a hacer para lograr nuestras 13 demandas: Tierra, trabajo, alimentación, Techo o vivienda, Salud, Educación, información veraz, Igualdad entre mujeres y hombres, independencia, Libertad, Justicia, Democracia y Paz.

Hay mucho que decir, el porque nos tenemos que organizarnos, pero las que saben más son las mujeres y los hombres pobres del campo y la ciudad.

Sólo decimos, y les decimos tenemos que organizarnos

Por todo esto, no nos resolverá el organizar los votos, así que votes o no votes, no es el problema.

Organízate, luche y trabaje, con resistencia y rebeldía.

Organizate pueblos originarios del mundo.

Organizate ciudadanos pobres.

Nos organicemos mundo pobre.

No se olviden eso, compañeras y compañeros del Congreso Nacional Indígena.

No se olviden eso, compañeras y compañeros del Consejo Indígena de Gobierno.

No se olvida eso, compañera vocera candidata independiente, llamar los pueblos a organizarse en el campo y la ciudad.

Gracias

LEER COMPLETO AQUÍ http://ift.tt/2poEdUw

Comunicado conjunto del CNI y el EZLN denunciando la represión contra la comunidad Purépecha de Arantepacua, Michoacán.

LEER COMPLETO AQUÍ http://ift.tt/2oGGFsw

Convocatoria a la Asamblea Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México

 CONGRESO NACIONAL INDÍGENA

CONVOCATORIA

Considerando que el V Congreso Nacional Indígena (CNI), en su segunda etapa realizada los días 29, 30, 31 de diciembre de 2016 y primero de enero de 2017, acordó:

PRIMERO.- “…Nombrar un Concejo Indígena de Gobierno con representantes hombres y mujeres de cada uno de los pueblos, tribus y naciones que lo integran. Y que este concejo se proponga gobernar este país. Y que tendrá como voz a una mujer indígena del CNI, o sea que tenga sangre indígena y conozca su cultura. O sea que tiene como vocera a una mujer indígena del CNI que será candidata independiente a la presidencia de México en las elecciones del año 2018…”.

SEGUNDO.- “…[Llamar] a los pueblos originarios de este país, a los colectivos de la Sexta, a los trabajadores y trabajadoras, frentes y comités en lucha del campo y las ciudades, a la comunidad estudiantil, intelectual, artística y científica, a la sociedad  civil no organizada y a todas las personas de buen corazón a cerrar filas y pasar a la ofensiva, a desmontar el poder de arriba y reconstituirnos ya nos sólo como pueblos, sino como país, desde abajo y a la izquierda, a sumarnos en una sola organización en la que la dignidad sea nuestra palabra última y nuestra acción primera…a organizarnos y parar esta guerra, a no tener miedo a construirnos y sembrarnos sobre las ruinas dejadas por el capitalismo…”.

TERCERO.- “[Convocar] a una asamblea constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México en el mes de Mayo de 201… para hacer retemblar en sus centros la tierra, vencer el miedo y recuperar lo que es de la humanidad, de la tierra y de los pueblos, por la recuperación de los territorios invadidos o destruidos, por la presentación de los desaparecidos del país, por la libertad de todas y todos los presos políticos, por la verdad y la justicia para los asesinados, por la dignidad del campo y de la ciudad…haciendo que la dignidad sea el epicentro de un nuevo mundo.”

Es que hemos acordado CONVOCAR a las autoridades, representantes, delegados y concejales nombrados por los pueblos, naciones, tribus, barrios, comunidades y organizaciones indígenas que participan en el CNI a la celebración de la:

ASAMBLEA CONSTITUTIVA DEL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO PARA MÉXICO

Que se realizará los días 26, 27 y 28 de mayo del presente año en las instalaciones del Centro Indígena de Capacitación Integral (CIDECI- UNITIERRA) en la ciudad de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, territorio zapatista, de acuerdo con el siguiente:

P R O G R A M A

26 de mayo.

  1. Llegada a CIDECI y registro físico de concejales, autoridades, representantes, delegados indígenas, prensa e invitados por la Comisión de Coordinación del CNI.
  2. Ceremonia tradicional.

27 de mayo.

  1. Inauguración e instalación de la Asamblea Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México.
  2. Mesas de trabajo bajo los siguientes ejes:
  1. Propósitos y estrategias del Concejo Indígena de Gobierno.
  2. Funcionamiento y Organización del Concejo Indígena de Gobierno.
  3. Vinculación del Concejo Indígena de Gobierno con otros sectores de la sociedad civil.
  4. Nombramiento de la Vocera del Concejo Indígena de Gobierno.

28 de mayo.

  1. Plenaria Constitutiva del Concejo Indígena de Gobierno para México y toma de protesta de sus integrantes.
  2. Discusión y aprobación de acuerdos, resoluciones y declaraciones.
  3. Clausura de la Asamblea.
  • El nombramiento de los concejales que integrarán el Concejo Indígena de Gobierno deberá hacerse de conformidad con los lineamientos que se señalan en el ANEXO I de esta Convocatoria y en las regiones que se relacionan en el ANEXO II, aclarando que en caso de existir dudas sobre las regiones propuestas o necesidad de hacer la revisión, e incluso la modificación de alguna de ellas, deberá comunicarse a la Coordinación del CNI.
  • El registro previo de delegad@s indígenas podrá hacerse en el correo electrónico del CNI: catedrajuanchavez@congresonacionalindigena.org
  • Podrán participar como INVITADOS OBSERVADORES quienes reciban expresamente invitación de la Coordinación del CNI o del EZLN.
  • L@s integrantes de la Sexta Nacional e Internacional que deseen integrarse como participantes observadores deberán registrarse previamente en el correo cni20aniversario@ezln.org.mx

 

Atentamente

Marzo de 2017

Por la reconstitución Integral de Nuestros Pueblos

Nunca Más un México sin Nosotros

Congreso Nacional Indígena

Ejército Zapatista de Liberación Nacional

ANEXO I

_________________________________________________________________

BASES PARA EL NOMBRAMIENTO DE LOS CONCEJALES QUE INTEGRARAN EL CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO PARA MÉXICO DE CONFORMIDAD CON LOS ACUERDOS ADOPTADOS POR EL QUINTO CONGRESO NACIONAL INDÍGENA EN SU ASAMBLEA PLENARIA DEL DÍA 01 DE ENERO DE 2017.

  1. El Concejo Indígena de Gobierno (CIG) se integrara con dos concejales, preferentemente hombre y mujer, por cada una de las regiones indígenas participantes en el Congreso Nacional Indígena (CNI) que se indican en la tabla anexa, a excepción de los pueblos residentes en las Zonas Metropolitanas de México y Guadalajara, en cuyos casos se nombrará un concejal por pueblo.
  2. Los concejales serán nombrados por consenso en asamblea de su pueblo o de acuerdo a los usos y costumbres de cada pueblo y el nombramiento de los mismos deberá constar en acta por escrito.
  3. Quienes sean propuestos como concejales deberán obedecer el mandato del pueblo que los nombró y el de la asamblea del CNI, trabajar bajo los siete principios del CNI y de manera colectiva.
  4. Quienes sean propuestos para ser concejales deberán cumplir con los siguientes requisitos:
  • Tener pertenecía y permanencia en el CNI.
  • Practicar los siete principios del CNI.
  • Pertenecer a un pueblo originario.
  • Conocer la historia y la cultura de su pueblo y tener reconocimiento y autoridad moral en su comunidad.
  • Ser propuestos, nombrados y legitimados en Asamblea o en la instancia de decisión de sus pueblos según sus usos y costumbres.
  • Haber acompañado a sus pueblos en su lucha y tener una trayectoria de lucha congruente, que conozcan cómo trabajar la tierra, que sean humildes, que escuchen y que sirvan a sus pueblos y que conozcan el caminar del CNI.
  • Ser anticapitalista de abajo y a la izquierda.
  1. El cargo de concejal es rotativo en el período de tiempo que cada pueblo decida y es revocable en cualquier momento por la asamblea o instancia que haya nombrado a los concejales.
  2. Preferentemente los concejales deberán ser nombrados antes de la asamblea del CNI programada para los días 27 y 28 de mayo en San Cristóbal de las Casas y la organización y funcionamiento de los mismos y del CIG serán acordados por dicha asamblea.

POR LA RECONSTITUCIÓN INTEGRAL DE NUESTROS PUEBLOS

NUNCA MÁS UN MÉXICO SIN NOSOTROS

LA COORDINACIÓN PROVISIONAL

ANEXO II

_________________________________________________________________

LISTADO DE REGIONES PARA EL

CONCEJO INDÍGENA DE GOBIERNO

Región No. Pueblo- Lengua
Baja California
1 Cucapá
2 Kumiai
Campeche
3 Castellano de Candelaria
4 Chol de Campeche
5 Maya de Campeche
6 Tzeltal de Campeche
Chiapas
7 Castellano de la Costa de Chiapas
8 Chol
9 Mam de Chiapas
10 Tojolabal
11 Tzeltal de la Selva Norte
12 Tzeltal de los Altos de Chiapas
13 Tzeltal Zona Fronteriza
14 Tzotzil de los Altos de Chiapas
15 Tzotzil de la Costa de Chiapas
16 Tzotzil de la Región Centro de Chiapas
17 Lacandón
18 Zoque del Norte de Chiapas
Chihuahua
19 Rarámuri
Ciudad de México
20 Nahua del sur del Distrito Federal
Colima
21 Nahua de Colima
Durango
22 Wixárika de Durango
Guanajuato
23 Chichimeca
Guerrero
24 Afromexicano
25 Mephaa de la Montaña de Guerrero
26 Nahua Centro de Guerrero
27 Nahua Montaña de Guerrero
28 Amuzgo de Xochistlahuaca
29 Ñu Savi de la Costa de Guerrero
30 Ñu Savi de la Montaña de Guerrero
Hidalgo
31 Nahua de Hidalgo
Jalisco
32 Coca
33 Nahua del Sur de Jalisco
34 Tepehuano de Jalisco
35 Wixárika de Jalisco
Estado de México
36 Matlatzinca
37 Nahua del Centro del Estado de Mexico
38 Nahua del Oriente del Estado de Mexico
39 Otomí- Ñatho
40 Otomí- Ñañhú
Michoacán
41 Mazahua
42 Nahua de La Costa de Michoacán
43 Otomí de Michoacán
44 Purépecha
Morelos
45 Nahua de Morelos
Nayarit
46 Náyeri
47 Wixárika de Nayarit
Oaxaca
48 Chinanteco de la Chinantla Alta
49 Chinanteco de la Chinantla Baja
50 Cuicateco
51 Ikoots
52 Mazateco
53 Mixe
54 Ñu Savi de la Costa Chica Oaxaqueña
55 Ñu Savi de la Mixteca Alta Oaxaqueña
56 Ñu Savi de la Mixteca Baja Oaxaqueña
57 Ñu Savi de la Mixteca Media Oaxaqueña
58 Triqui Alta
59 Binnizá de la Sierra Norte
60 Binnizá de la Sierra Sur
61 Binnizá del Istmo
62 Binnizá de Valles Centrales
63 Chontal de Oaxaca
64 Zoque de Chimalapas
Puebla
65 Nahua de la Mixteca Poblana
66 Nahua de la Sierra Norte de Puebla
67 Nahua de los Volcanes Puebla
68 Totonaco de La Sierra Norte de Puebla
Querétaro
69 Otomí- Ñañhú de Amealco y Tolimán
Quintana Roo
70 Maya de Quintana Roo
San Luis Potosí
71 Castellano de Wirikuta
72 Nahua de la Huasteca potosina
Sinaloa
73 Mayo de Sinalóa
Sonora
74 Guarijío
75 Mayo de Sonora
76 Seri
77 Tohono Odham
78 Yaqui
Tabasco
79 Chol
80 Chontal de Tabasco
81 Zoque de Tabasco
Veracruz
82 Nahua de la Huasteca
83 Nahua del sur de Veracruz
84 Nahua de Zongolica
85 Otomí- Ñuhú
86 Popoluca
87 Sayulteco
88 Tepehua del Norte de Veracruz
89 Totonaco de la Costa de Veracruz
90 Totonaco de la Sierra del Totonacapan
Yucatán
91 Maya de Yucatán
Pueblos migrantes
92 Pueblos residentes en el Valle de México
93 Pueblos residentes en Guadalajara

La primera de varias

EJÉRCITO ZAPATISTA DE LIBERACIÓN NACIONAL.

MÉXICO

Marzo del 2017.

A la Sexta en el mundo:

Compas:

Pues como les habíamos dicho que íbamos a ver el modo de apoyarles a ustedes para que, a su vez, apoyen la resistencia y la rebeldía de quienes son perseguidos y separados por muros, pues ya tenemos un pequeño avance.

Ya está lista la primera tonelada de café zapatista para la campaña “Frente a los muros del Capital: la resistencia, la rebeldía, la solidaridad y el apoyo de abajo y a la izquierda”.

Es café 100 % zapatista.  Cultivado en tierras zapatistas por manos zapatistas; cosechado por zapatistas; secado bajo el sol zapatista; molido en máquina zapatista; el molino zapatista se descompuso por culpa de zapatistas; fue arreglado por zapatistas (era un balero no zapatista); luego empaquetado por zapatistas, etiquetado por zapatistas y transportado por zapatistas.

Esta primera tonelada se consiguió con la participación de los 5 caracoles, con sus Juntas de Buen Gobierno, sus MAREZ y los colectivos de las comunidades, y ya se encuentra en el CIDECI-UniTierra de San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México rebelde.

Este café zapatista sabe más sabroso si se toma luchando.  Aquí les ponemos un pequeño video que hicieron los Tercios Compas donde se mira el proceso: desde el cafetal, hasta la bodega.

También ya estamos clasificando y empacando las obras con las que participaron l@s zapatistas en el pasado CompArte, mismas que también les mandaremos para apoyar sus actividades.

Esperamos que podremos entregar en el evento de abril para que ya se vaya moviendo todo eso a los diferentes rincones del mundo donde hay Sexta, es decir, donde hay resistencia y rebeldía.

Esperamos que con este primer apoyo puedan iniciar o continuar su trabajo de apoyo a tod@s l@s perseguid@s y discriminad@s del mundo.

Tal vez ustedes se pregunten cómo es que va a llegar eso hasta sus rincones.  Pues de la misma forma en que se produjo, es decir, organizándose.

O sea que se les pide que se organicen no sólo para eso, también y sobre todo para hacer actividades de apoyo a toda esa gente que hoy se encuentra perseguida simplemente por tener un color de piel, una cultura, una creencia, un origen, una historia, una vida.

Y no es todo por ahora: recuerden siempre que hay que resistir, hay que rebelarse, hay que luchar, hay que organizarse.

Ah, y preguntamos cómo se dice esto que queremos decir, pero de modo que lo entienda ése:

¡Fuck Trump!

(y de una vez los demás también –o sea los Peña Nieto, Macri, Temer, Rajoy, Putin, Merkel, May, Le Pen, Berlusconi, Jinping, Netanyahu, al-Ásad, y ahí agréguenle como se llame o se vaya a llamar el muro que haya que derribar, de modo que todos los muros reciban el mensaje-).

(O sea que es la primera de varias toneladas y la primera de varias mentadas -que no son de menta-).

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Moisés.             Subcomandante Insurgente Galeano.

México, marzo del 2017.

El video de los tercios compas que acompaña el comunicado. Con la canción “Somos sur”, letra y música de Ana Tijoux, acompaña Shadia Mansour

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LOS MUROS ARRIBA, LAS GRIETAS ABAJO (Y A LA IZQUIERDA).

LOS MUROS ARRIBA,

 LAS GRIETAS ABAJO (Y A LA IZQUIERDA).

Febrero del 2017.

La tormenta en nuestro caminar.

  Para nosotras, nosotros, pueblos originarios zapatistas, la tormenta, la guerra, lleva siglos.  Llegó a nuestras tierras con la patraña de la civilización y la religión dominantes.  En ese entonces, la espada y la cruz desangraron a nuestra gente.

Con el paso del tiempo, la espada se modernizó y la cruz fue destronada por la religión del capital, pero se siguió demandando nuestra sangre como ofrenda al nuevo dios: el dinero.

Resistimos, siempre resistimos.  Nuestras rebeldías fueron suplantadas en la disputa entre unos contra otros por el Poder.  Unos y otros, arriba siempre, nos demandaron luchar y morir para servirlos, nos exigieron obediencia y sometimiento bajo la mentira de liberarnos.  Como aquellos a quienes decían y dicen combatir, vinieron y vienen a mandar.  Hubo así supuestas independencias y falsas revoluciones, las pasadas y las por venir.  Los de arriba se turnaron y se turnan, desde entonces, para mal gobernar o para aspirar a hacerlo.  Y en calendarios pasados y presentes, su propuesta sigue siendo la misma: que nosotras, nosotros, pongamos la sangre; mientras ellos dirigen o simulan dirigir.

Y antes y ahora, olvidan ellos que no olvidamos.

Y siempre la mujer abajo, ayer y hoy.  Incluso en lo colectivo que fuimos y somos.

Pero los calendarios no sólo trajeron dolor y muerte para nuestros pueblos.  Al expandir su dominio, el Poder creó nuevas hermandades en la desgracia.  Vimos entonces al obrero y al campesino hacerse uno con nuestro dolor, y yacer bajo las cuatro ruedas del carromato mortal del Capital.

Conforme avanzó el Poder en su paso por el tiempo, más y más crecía el abajo, ensanchando la base sobre la que el Poder es Poder.  Vimos entonces sumarse a maestros, estudiantes, artesanos, pequeños comerciantes, profesionistas, los etcéteras con nombres diferentes pero idénticos pesares.

No bastó.  El Poder es un espacio exclusivo, discriminatorio, selecto.  Entonces las diferencias fueron también perseguidas abiertamente.  El color, la raza, el credo, la preferencia sexual, fueron expulsadas del paraíso prometido, siendo que el infierno fue su casa permanente.

Les siguieron la juventud, la niñez, la ancianidad.  El Poder convirtió así a los calendarios en materia de persecución.  Todo el abajo es culpable: por ser mujer, por ser niñ@, por ser joven, por ser adulto, por ser ancian@, por ser human@.

Pero, al expandir la explotación, el despojo, la represión y la discriminación, el Poder también amplió las resistencias… y las rebeldías.

Vimos entonces, y ahora, levantarse la mirada de muchas, muchos, muchoas.  Diferentes pero semejantes en la rabia y la insumisión.

El Poder sabe que sólo es lo que es sobre quienes trabajan.  Los necesita.

A cada rebelión respondió y responde comprando o engañando a los menos, encarcelando y asesinando a los más.  No teme sus demandas, es su ejemplo el que le causa horror.

No bastó.  De dominar naciones, el Poder del Capital buscó poner a la humanidad entera bajo su pesado yugo.

Tampoco fue suficiente.  El Capital pretende ahora manejar a la naturaleza, domarla, domesticarla, explotarla.  Es decir, destruirla.

Siempre con la guerra, en su avance destructor el Capital, el Poder, demolió primero feudos y reinos.  Y sobre sus ruinas levantó naciones.

Luego devastó naciones, y sobre sus escombros erigió el nuevo orden mundial: un gran mercado.

El mundo entero se convirtió en un inmenso almacén de mercancías.  Todo se vende y se compra: las aguas, los vientos, la tierra, las plantas y los animales, los gobiernos, el conocimiento, la diversión, el deseo, el amor, el odio, la gente.

Pero en el gran mercado del Capital no sólo se intercambian mercancías.  La “libertad económica” es sólo un espejismo que simula acuerdo mutuo entre quien vende y quien compra.  En realidad, el mercado se basa en el despojo y la explotación.  El intercambio es entonces de impunidades.  La justicia se transformó en una caricatura grotesca y en su balanza siempre pesa más el dinero que la verdad.  Y la estabilidad de esa tragedia llamada Capitalismo depende de la represión y el desprecio.

Pero no bastó tampoco.  Dominar en el mundo material no es posible si no se domina en las ideas.  La imposición con religiones se profundizó y alcanzó a las artes y las ciencias.  Como modas de vestir, surgieron y surgen filosofías y creencias.  Las ciencias y las artes dejaron de ser lo distintivo de lo humano y se acomodaron en un estante del supermercado mundial.  El conocimiento pasó a ser propiedad privada, lo mismo que la recreación y el placer.

El Capital, así, se consolidó como una gran máquina trituradora, usando ya no sólo a la humanidad entera como materia prima para producir mercancías, también a los conocimientos, a las artes, … y a la naturaleza.

La destrucción del planeta, los millones de desplazados, el auge del crimen, el desempleo, la miseria, la debilidad de los gobiernos, las guerras por venir, no son producto de los excesos del Capital, o de una conducción errónea de un sistema que prometió orden, progreso, paz y prosperidad.

No, todas las desgracias son la esencia del sistema.  De ellas se alimenta, a costa de ellas crece.

La destrucción y la muerte son el combustible de la gran máquina del Capital.

Y fueron, son y serán inútiles los esfuerzos por “racionalizar” su funcionamiento, por “humanizarlo”.  Lo irracional y lo inhumano son sus piezas claves.  No hay arreglo posible.  No lo hubo antes.  Y ahora ya tampoco se puede atenuar su paso criminal.

La única forma de detener la máquina es destruirla.

En la guerra mundial actual, la disputa es entre el sistema y la humanidad.

Por eso la lucha anticapitalista es una lucha por la humanidad.

Quienes todavía pretenden “arreglar” o “salvar” al sistema, en realidad nos proponen el suicidio masivo, global, como sacrificio póstumo al Poder.

Pero en el sistema no hay solución.

Y no bastan ni el horror, ni la condena, ni la resignación, ni la esperanza en que ya pasó lo peor y las cosas no harán sino mejorar.

No.  Lo cierto es que se va poner peor.

Por esas razones, más las que cada quien agregue de sus particulares calendarios y geografías, es que hay que resistir, hay que rebelarse, hay que decir “no”, hay que luchar, hay que organizarse.

Por eso hay que levantar el viento de abajo con resistencia y rebeldía, con organización.

Sólo así podremos sobrevivir.  Sólo así será posible vivir.

Y sólo entonces, como fue nuestra palabra hace 25 años, podremos ver que…

“Cuando amaine la tormenta,

 cuando la lluvia y fuego dejen en paz otra vez la tierra,

 el mundo ya no será el mundo, sino algo mejor.”

-*-

La guerra y los muros de afuera y de adentro.

  Si antes el sufrimiento causado por la guerra era patrimonio exclusivo del abajo mundial, ahora ensancha sus calamidades.

Sobre cada rincón del planeta, el odio y el desprecio pretenden destruir familias, comunidades enteras, naciones, continentes.  No es necesario ya haber cometido un delito o ser presunto criminal, basta ser sospechoso de ser humano.

Provocada por la codicia del gran dinero, la pesadilla actual pretende ser cobrada a quienes la padecen.  Las fronteras ya no sólo son líneas punteadas en los mapas y garitas aduanales, ahora son murallas de ejércitos y policías, de cemento y ladrillos, de leyes y persecuciones.  En todo el mundo de arriba, la caza del ser humano se incrementa y se festina en competencias clandestinas: gana quien más expulse, encarcele, confine, asesine.

Como llevamos diciendo desde hace más de 20 años, la globalización neoliberal no trajo el surgimiento de la aldea planetaria, sino la fragmentación y disolución de los llamados “Estados-nación”.  Llamamos entonces, y ahora, a ese proceso con el nombre que mejor lo describe: “guerra mundial” (la cuarta, según nosotr@s).

Lo único que se mundializó fue el mercado y, con él, la guerra.

Para quienes hacen funcionar las máquinas y hacen nacer a la tierra, las fronteras siguieron y siguen siendo lo que siempre han sido: cárceles.

Nuestra afirmación provocó entonces, hace dos décadas, sonrisas burlonas de la intelectualidad internacional encadenada a viejos y caducos dogmas.  Y esos mismos hoy tartamudean ante una realidad frenética, y, o ensayan viejas recetas, o se mudan a la idea de moda que, tras una compleja elaboración teórica, esconde lo único verdadero: no tienen ni la más remota idea de lo que pasa, ni de lo que sigue, ni de lo que antecedió a la pesadilla actual.

Se lamentan.  El pensamiento de arriba les prometió un mundo sin fronteras, y su resultado es un planeta atiborrado de trincheras chovinistas.

El mundo no se transformó en una gigantesca megalópolis sin fronteras, sino en un gran mar sacudido por una tempestad que no tiene precedentes de igual magnitud.  En él, millones de desplazados (a quienes, con rubor mediático, se les unifica bajo el nombre de “migrantes”) naufragan en pequeñas barcas, esperando ser rescatados por el gigantesco navío del gran Capital.

Pero no sólo no lo hará; él, el gran Capital, es el principal responsable de la tormenta que amenaza ya la existencia de la humanidad entera.

Con el torpe disfraz del nacionalismo fascista, los tiempos del oscurantismo más retrógrada vuelven reclamando privilegios y atenciones.  Cansado de gobernar desde las sombras, el gran Capital desmonta las mentiras de la “ciudadanía” y la “igualdad” frente a la ley y el mercado.

La bandera de “libertad, igualdad y fraternidad” con la que el capitalismo vistió su paso a sistema dominante en el mundo, es ya sólo un trapo sucio y desechado en el basurero de la historia de arriba.

Al fin el sistema se desemboza y muestra sus verdaderos rostro y vocación.  “Guerra siempre, guerra en todas partes”, reza el emblema del soberbio buque que navega en un mar de sangre y mierda.  Es el dinero y no la inteligencia artificial la que combate a la humanidad en la batalla decisiva: la de la supervivencia.

Nadie está a salvo.  Ni el ingenuo capitalista nacional, que soñaba con la bonanza que le ofrecían los mercados mundiales abiertos, ni la conservadora clase media sobreviviendo entre el sueño de ser poderosa y la realidad de ser rebaño del pastor en turno.

Y ni hablar de la clase trabajadora del campo y la ciudad, en condiciones más difíciles si posible fuera.

Y, para completar la imagen apocalíptica, millones de desplazados y migrantes agolpándose en las fronteras que, de pronto, se volvieron tan reales como los muros que, a cada paso, interponen gobiernos y criminales.  En la geografía mundial de los medios de comunicación y las redes sociales, los desplazados, fantasmas errantes sin nombre ni rostro, apenas son un número estadístico que muta su ubicación.

¿El calendario?  Apenas un día después de la promesa del fin de la historia, de la solemne declaración de la supremacía de un sistema que otorgaría bienestar a quien trabajara, de la victoria sobre el “enemigo comunista” que pretendía coartar la libertad, imponer dictaduras y generar pobreza, de la eternidad prometida que anulaba todas las genealogías.  El mismo calendario que anunciaba apenas ayer que la historia mundial recién empezaba.  Y resulta que no, que todo no era sino el preludio de la más espantosa pesadilla.

El capitalismo como sistema mundial colapsa, y, desesperados, los grandes capitanes no atinan a dónde ir.  Por eso se repliegan a sus guaridas de origen.

Ofrecen lo imposible: la salvación local contra la catástrofe mundial.  Y la pamplina se vende bien entre una clase media que se difumina con los de abajo en sus ingresos, pero pretende suplir sus carencias económicas con refrendos de raza, credo, color y sexo.  La salvación de arriba es anglosajona, blanca, creyente y masculina.

Y ahora, quienes vivían de las migajas que caían de las mesas de los grandes capitales, ven desesperados cómo también contra ellos se levantan los muros.  Y, el colmo, pretenden encabezar la oposición a esa política guerrera.  Así vemos a la derecha intelectual hacer gestos de contrariedad e intentar tímidas y ridículas protestas.  Porque no, la globalización no fue el triunfo de la libertad.  Fue y es la etapa actual de la tiranía y la esclavitud.

Las Naciones ya no lo son, aunque aún no se hayan percatado de ello sus respectivos gobiernos.  Sus banderas y emblemas nacionales lucen raídos y descoloridos.  Destruidos por la globalización de arriba, enfermos por el parásito del Capital y con la corrupción como única señal de identidad, con torpe premura los gobiernos nacionales pretenden resguardarse a sí mismos e intentar la reconstrucción imposible de lo que alguna vez fueron.

En el compartimento estanco de sus murallas y aduanas, el sistema droga a la medianía social con el opio de un nacionalismo reaccionario y nostálgico, con la xenofobia, el racismo, el sexismo y la homofobia como plan de salvación.

Las fronteras se multiplican dentro de cada territorio, no sólo las que pintan los mapas.  También y, sobre todo, las que levantan la corrupción y el crimen hecho gobierno.

La bonanza posmoderna no era sino un globo inflado por el capital financiero.  Y vino la realidad a pincharla: millones de desplazados por la gran guerra llenan las tierras y las aguas, se amontonan en las aduanas y van haciendo grietas en los muros hechos y por hacer.  Alentados antes por el gran Capital, los fundamentalismos encuentran tierra fértil para sus propuestas de unificación: “del terror nacerá un solo pensamiento, el nuestro”.  Después de ser alimentada con dólares, la bestia del terrorismo amenaza la casa de su creador.

Y, lo mismo en la Unión Americana, que en la Europa Occidental o en la Rusia neo zarista, la bestia se retuerce e intenta protegerse a sí misma.  Encumbra ahí (y no sólo ahí) a la estupidez y la ignorancia más ramplonas y, en sus figuras gobernantes, sintetiza su propuesta: “volvamos al pasado”.

Pero no, América no volverá a ser grande de nuevo.  Nunca más.  Ni el sistema entero en su conjunto.  No importa qué hagan los de arriba.  El sistema llegó ya al punto de no retorno.

-*-

Contra el Capital y sus muros: todas las grietas.

  La ofensiva internacional del Capital en contra de las diferencias raciales y nacionales, promoviendo la construcción de muros culturales, jurídicos y de cemento y acero, busca reducir más aún el planeta.  Pretenden crear así un mundo donde sólo quepan los que arriba son iguales entre sí.

Sonará ridículo, pero así es: para enfrentar la tormenta el sistema no busca construir techos para guarecerse, sino muros detrás de los cuales esconderse.

Esta nueva etapa de la guerra del Capital en contra de la Humanidad debe enfrentarse sí, con resistencia y rebeldía organizadas, pero también con la solidaridad y el apoyo a quienes ven atacadas sus vidas, libertades y bienes.

Por eso:

Considerando que el sistema es incapaz de frenar la destrucción.

Considerando que, abajo y a la izquierda, no debe haber cabida para el conformismo y la resignación.

Considerando que es momento de organizarse para luchar y es su tiempo de decir “NO” a la pesadilla que desde arriba nos imponen.

LA COMISIÓN SEXTA DEL EZLN Y LAS BASES DE APOYO ZAPATISTAS CONVOCAMOS:

I.- A la campaña mundial:

Frente a los muros del Capital:

la resistencia, la rebeldía, la solidaridad y el apoyo de abajo y a la izquierda.

  Con el objetivo de llamar a la organización y la resistencia mundial frente a la agresividad de los grandes dineros y sus respectivos capataces en el planeta, y que aterroriza ya a millones de personas en todo el mundo:

Llamamos a organizarse con autonomía, a resistir y rebelarse contra las persecuciones, detenciones y deportaciones.  Si alguien se tiene que ir, que sean ellos, los de arriba.  Cada ser humano tiene derecho a una existencia libre y digna en el lugar que mejor le parezca, y tiene el derecho a luchar para seguir ahí.  La resistencia a las detenciones, desalojos y expulsiones son un deber, así como deber es apoyar a quienes se rebelan contra esas arbitrariedades SIN IMPORTAR LAS FRONTERAS.

Hay que hacerle saber a toda esa gente que no está sola, que su dolor y su rabia es vista aún a la distancia, que su resistencia no es sólo saludada, también es apoyada así sea con nuestras pequeñas posibilidades.

Hay que organizarse.  Hay que resistir.  Hay que decir “NO” a las persecuciones, a las expulsiones, a las cárceles, a los muros, a las fronteras.  Y hay que decir “NO” a los malos gobiernos nacionales que han sido y son cómplices de esa política de terror, destrucción y muerte.  De arriba no vendrán las soluciones, porque ahí se parieron los problemas.

Por eso llamamos a la Sexta en su conjunto a que se organice, según su tiempo, modo y geografía, para apoyar en y con actividades a quienes resisten y se rebelan contra las expulsiones.  Sea apoyándolos para que regresen a sus hogares, sea creando “santuarios” o apoyando los ya existentes, sea con asesorías y apoyos legales, sea con paga, sea con las artes y las ciencias, sea con festivales y movilizaciones, sea con boicots comerciales y mediáticos, sea en el espacio cibernético, sea donde sea y como sea.  En todos los espacios donde nos movamos es nuestro deber apoyar y solidarizarnos.

Llegó el momento de crear comités de solidaridad con la humanidad criminalizada y perseguida.  Hoy, más que nunca antes, su casa es también nuestra casa.

Como zapatistas que somos, nuestra fuerza es pequeña y, aunque es amplio y hondo nuestro calendario, nuestra geografía es limitada.

Por eso y para apoyar a quienes resisten a las detenciones y deportaciones, desde hace varias semanas la Comisión Sexta del EZLN ha iniciado contactos con individu@s, grupos, colectivos y organizaciones adherentes a la Sexta en el mundo, para ver el modo de hacerles llegar una pequeña ayuda de modo que les sirva como base para lanzar o continuar toda suerte de actividades y acciones a favor de l@s perseguid@s.

Para iniciar, les enviaremos las obras artísticas creadas por l@s indígenas zapatistas para el CompArte del año pasado, así como café orgánico producido por las comunidades indígenas zapatistas en las montañas del sureste mexicano, para que, con su venta, realicen actividades artísticas y culturales para concretar el apoyo y la solidaridad con los migrantes y desplazados que, en todo el mundo, ven amenazadas su vida, libertad y bienes por las campañas xenofóbicas promovidas por los gobiernos y la ultra derecha en el mundo.

Eso por lo pronto.  Ya iremos ideando nuevas formas de apoyo y solidaridad.  Las mujeres, hombres, niños y ancianos zapatistas no les dejaremos sol@s.

II.- Invitamos también a toda la Sexta y a quien se interese, al seminario de reflexión crítica “LOS MUROS DEL CAPITAL, LAS GRIETAS DE LA IZQUIERDA” a celebrarse los días del 12 al 15 de abril del 2017, en las instalaciones del CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México.  Participan:

 

Don Pablo González Casanova.María de Jesús Patricio Martínez (CNI).

Paulina Fernández C.

Alicia Castellanos.

Magdalena Gómez.

Gilberto López y Rivas.

Luis Hernández Navarro.

Carlos Aguirre Rojas.Arturo Anguiano.

Sergio Rodríguez Lascano.

Christian Chávez (CNI).

Carlos González (CNI).

Comisión Sexta del EZLN.

 

Próximamente daremos más detalles.

III.- Convocamos a tod@s l@s artistas a la segunda edición del “CompArte por la Humanidad” con el tema: “Contra el Capital y sus muros: todas las artes” a celebrarse en todo el mundo y en el espacio cibernético.  La parte “real” será en fechas del 23 al 29 de julio del 2017 en el caracol de Oventik y el CIDECI-UniTierra.  La edición virtual será del 1 al 12 de agosto del 2017 en la red.  Próximamente daremos más detalles.

IV.- También les pedimos estar atent@s a las actividades a las que convoque el Congreso Nacional Indígena, como parte de su proceso propio de conformación del Concejo Indígena de Gobierno.

V.- Convocamos a l@s científic@s del mundo a la segunda edición del “ConCiencias por la Humanidad” con el tema: “Las ciencias frente al muro”.  A celebrarse del 26 al 30 de diciembre del 2017 en el CIDECI-UniTierra, San Cristóbal de Las Casas, Chiapas, México, y en el espacio cibernético.  Próximamente daremos más detalles.

No es todo.  Hay que resistir, hay que rebelarse, hay que luchar, hay que organizarse.

Desde las montañas del Sureste Mexicano.

Subcomandante Insurgente Moisés.    Subcomandante Insurgente Galeano.

México, febrero 14 (también día de nuestr@s muert@s) del 2017.

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